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Colectivos al borde del caos: el gobierno negocia para evitar el paro

El transporte público en varias provincias argentinas se tambalea al borde de un colapso. Las empresas, presionadas por el aumento vertiginoso del precio del combustible, amenazan con una reducción drástica de los servicios, e incluso un paro total, si no obtienen una respuesta urgente del Gobierno. La situación, que ya genera largas esperas y complicaciones para miles de usuarios, se definirá en una reunión clave este jueves.

El combustible, el detonante de la crisis

La raíz del problema radica en el incremento exponencial del precio del gasoil, vital para el funcionamiento de las unidades de transporte. Según Adrián Noriega, vocero de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), el costo del combustible se ha disparado un 46% en el último mes, alcanzando los $2.400 por litro en Axion, mientras que YPF lo ofrece a $2.150. “Si no reconocen ese valor, magos no somos”, sentenció Noriega, dejando claro el punto de quiebre para las empresas.

Las compañías argumentan que el cálculo de los subsidios, que reciben del Estado para cubrir parte de sus costos operativos, no ha sido actualizado para reflejar esta escalada de precios. Esto, sumado al incremento del 41% aplicado a las tarifas en lo que va del año, deja a las empresas en una situación insostenible. La cifra habla por sí sola: el combustible representa el 60% del costo total de la operación.

Negociación a contrarreloj: ¿habrá acuerdo?

Negociación a contrarreloj: ¿habrá acuerdo?

Ante esta amenaza, el Gobierno ha convocado a una reunión urgente con representantes de las principales cámaras del sector – Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (C.T.P.B.A.), Camara Empresarios Unidos del Transporte Urbano de la Provincia de Buenos Aires (C.E.U.T. U.P.B.A), C.E.A.P. y C.E.T.U.B.A – para intentar llegar a un acuerdo. La reunión, que se llevará a cabo en la sede de la Secretaría de Transporte, tiene como objetivo principal discutir la actualización de los subsidios y evitar así el colapso del sistema de transporte.

Pero hay un detalle: las empresas denuncian que las reuniones con el Gobierno son esporádicas, contradiciendo las afirmaciones oficiales. “Es mentira que haya encuentros con frecuencia”, aseguran desde el sector privado, recordando que el último encuentro significativo se produjo en enero, cuando se acordó un aumento en la tarifa plana.

La Secretaría de Transporte, dependiente del Ministerio de Economía, ha anticipado que transferirá a las operadoras los fondos correspondientes a abril, siguiendo el procedimiento habitual. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es si este gesto será suficiente para calmar las tensiones y evitar un paro que afectaría a millones de usuarios. Marcelo Pasciuto, director de CETUBA, advierte que la continuidad del servicio depende de la entrega de combustible, el acceso a descubierto bancario y el apoyo del sindicato. La situación es crítica.

YPF, Axion y Shell, las tres distribuidoras principales, exigen ahora pago en efectivo o transferencia antes de cargar combustible, una señal más de la desesperación financiera que atraviesan las empresas.

En definitiva, el futuro del transporte público argentino pende de un hilo. La reunión del jueves será decisiva para determinar si se logra un acuerdo que evite el caos o si el país se enfrenta a una crisis de movilidad sin precedentes.