El gobierno aprieta el acelerador y busca salvar sus reformas antes del terremoto político
La mesa política de Javier Milei volvió a reunirse este lunes en la Casa Rosada con la urgencia de quien sabe que el reloj apremia. A las 15:00 en punto, Manuel Adorni abrió la puerta de su despacho en el Ministerio del Interior y allí desfilaron los nombres clave del oficialismo: Karina Milei, la hermana que maneja los hilos de la Presidencia; Santiago Caputo, el asesor que nunca aparece en fotos pero sí en los chats de poder; y los ministros Luis Caputo y Diego Santilli, el dúo que debe equilibrar la economía con la calle.
La agenda oculta detrás del paquete de leyes
En la mesa no solo se discuten leyes: se negocian supervivencias. El oficialismo quiere aprobar en abril un paquete de medidas que incluye desde la flexibilización de la propiedad privada hasta la creación de nuevos delitos con penas más duras. Pero hay un detalle que nadie firma: el proyecto "Hojarascas" —ese que promete derogar más de 70 normas obsoletas— es, en realidad, una tijera silenciosa para desmantelar regulaciones ambientales, laborales y hasta universitarias sin que el Congreso lo note de inmediato.
La Patricia Bullrich senadora, siempre con el ceño fruncido, defendió el endurecimiento penal. Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados, escuchaba en silencio mientras su primo Eduardo "Lule" Menem —el armador que une La Rioja con La Libertad Avanza— repartía folios con números de votos aún inexistentes. Ignacio Devitt, el hombre de intelencia estratégica, apenas habló: su trabajo es contar cuántos diputados se van a la baño antes de la votación.

El calendario que puede explotarles en las manos
April no es solo un mes: es una trampa. Si el paquete no se vota antes del 1 de mayo, cuando se venzan varios plazos reglamentarios, el Gobierno deberá empezar de cero. Y ahí viene el invierno social: tarifas ajustadas, universidades sin presupuesto y un Frente de Todos que, aunque fracturado, ya huele sangre. La cifra habla por sí sola: faltan 11 votos en Diputados y 4 en el Senado para evitar el fracaso.
Mientras tanto, afuera de Balcarce 50, un grupo de estudiantes empieza a congregarse con pancartas que aún no tienen consigna. Dentro, el aire acondicionado gime como viejo y los cel vibran con mensajes que nadie quiere leer en voz alta. Milei no estuvo: prefiere verlo por Zoom desde Olivos, donde el tiempo corre más lento y las crisis parecen más lejanas.
La reunión terminó a las 18:30 sin foto oficial ni declaraciones. Solo una frase de Adorni al salir: "Vamos a tener que legislar como si fuera el último día del mundo". Nadie le discutió. Porque, en el fondo, todos saben que podría serlo.
