El gobierno apura la agenda legislativa mientras adorni se esconde tras la agenda oficial

En medio de los feriados que achican la semana, el Gobierno reunirá este lunes a la mesa política para respirar detrás de la agenda y que la polémica por Manuel Adorni deje de quemar. El jefe de Gabinete no hablará de sus causas judiciales: planea desfilar cifras de gestión en conferencia de prensa el miércoles y que la frase “está terminado” se instale como verdad oficial.

La jugada de distracción: reformas exprés y show de números

El truco es viejo: si la opinión pública mira al Congreso, no mira a Adorni. Por eso el Presidente ordenó acelerar el envío de proyectos que ya había prometido: nuevo Código Penal, ley de propiedad privada, modificaciones a la ley de glaciares y a la de financiamiento universitario. La novedad es que se sumó el paquete “Hojarascas” que armó Federico Sturzenegger, un salto regulatorio que nadie vio venir y que, según dicen en Balcarce 50, “cierra el cerco para que el Congreso no se duerma”.

La estrategia tiene un punto flaco: el Código Penal quedó en suspenso. Juan Bautista Mahiques llegó al Ministerio de Justicia, leyó el proyecto y pidió tiempo. Corre el rumor de que se suavizarían las penas a funcionarios por corrupción; en la cartera lo niegan de plano, pero la versión ya camina por los pasillos de Comodoro Py. Mientras tanto, Santiago Viola, flamante secretario de Justicia, tiene en el escritorio una acordada de la Corte que promete acortar a 90 días los concursos de jueces y sacarles el agarre político a las entrevistas. El Consejo de la Magistratura debe decidir si la trata o la entierra.

El fato político que se esconde bajo la alfombra

El fato político que se esconde bajo la alfombra

En la mesa estarán Karina Milei, Santiago Caputo, los ministros Luis Caputo y Diego Santilli, Patricia Bullrich, Martín Menem y el “Lule” Menem. La foto busca mostrar unidad, pero la interna está en pausa, no resuelta. Adorni no estará: su nombre figura en la nómina oficial, pero su presencia depende de que nadie le pregunte por los viajes ni por los departamentos. La consigna es hablar de “agenda legislativa” y repetir que “abril es el mes de la ley”, aunque nadie aclara cómo se votará sin mayoría propia.

El martes y miércoles serán clave: si la conferencia de Adorni termina sin preguntas incómodas, el Gobierno celebrará que logró voltear la página. Si alguien pregunta, la cortina de humo se disipa y vuelve el incendio. La apuesta es alta: la curiosidad del país ya no es qué reformas llegarán al recinto, sino cuánto tiempo aguantará un jefe de Gabinete que habla de gestión mientras la Justicia revisa sus cuentas.