El redactor de la reforma laboral desafía al juez que frenó 83 artículos: 'no es competente'

Julián De Diego no usa muletas. Cuando habla, lo hace con la misma contundencia con la que redactó la reforma laboral que ahora un juez dejó en suspenso. 'La medida cautelar es un castillo de naipes', disparó anoche en Infobae al Regreso. El abogado que le puso letra a la ley que la CGT odia desmontó, artículo por artículo, el fallo que paralizó 83 disposiciones.

La grieta que naden ve: justicia laboral vs. justicia administrativa

De Diego apuntó al corazón del problema: el juez que suspendió la reforma no debería haber tocado el expediente. 'La demanda es de la CGT contra el Estado. Eso es justicia contencioso-administrativa federal, no laboral', graficó. El magistrado se agarró de la 'especialidad' laboral para intervenir, pero el abogado lo desnudó: 'Cuando el único demandado es el Estado, el fuero laboral es un intruso'.

Lo que sigue es un domino judicial. Si la Cámara confirma la incompetencia, el fallo cae y los 83 artículos vuelven a la vida. Si no, la reforma seguirá congelada hasta que la Corte le ponga firma. El abogado ya prepara la apelación: 'Vamos a demostrar que la cautelar se dictó sin un solo trabajador afectado, sin un solo caso concreto. Es una teoría sin cuerpo'.

El truco de la cautelar: analizar el fondo sin daño irreparable

El truco de la cautelar: analizar el fondo sin daño irreparable

De Diego cargó contra la lógica del juez: 'Se metió a discutir constitucionalidad cuando lo único que debe evaluar una cautelar es si hay daño irreparable. Y no lo hay'. Su argumento es demoledor: ningún artículo fue impugnado por aplicarse mal a un trabajador real, nadie gritó '¡esto me perjudica!' desde el piso de una fábrica. 'Es una acción abstracta, una foto de grupo sin caras', definió.

El escenario se complica para el Gobierno. Si apela y gana, la reforma vuelve; si pierde, deberá esperar años hasta que la Corte diga la última palabra. Mientras tanto, las empresas dudan de contratar y los gremios celebran una victoria que, advierte De Diego, 'puede ser efímera'.

La noche cerró con una ironía: el hombre que escribió la ley asegura que la única forma de derribarla es con un hecho real, no con papeles. 'Cuando un trabajador concrete un perjuicio, ahí sí habrá debate. Mientras tanto, esto es una sombra judicial'. La reforma laboral respira por un tubo de oxígeno provisional. Su pulso depende de una Cámara que puede devolverle la vida o enterrarla hasta 2026.