Ex-abogado de trump: "está perdido. sus tuits nocturnos son prueba."
Las acusaciones más duras hasta la fecha contra Donald Trump llegan de una fuente insólita: Ty Cobb, su ex-abogado en la investigación sobre la injerencia rusa. En una entrevista radiofónica, Cobb no se anduvo con rodeos, afirmando que el expresidente está "perdido" y que sus continuos desahogos en Truth Social a altas horas de la noche son un reflejo de un estado mental alarmante.
¿Un declive cognitivo en plena campaña?
Las declaraciones de Cobb, quien sirvió como asesor legal de la Casa Blanca entre 2017 y 2018, se suman a un creciente murmullo sobre el estado de salud de Trump, quien se prepara para una posible candidatura en 2024. Los rumores, alimentados por vídeos en los que parece adormecerse en reuniones oficiales y por una serie de errores verbales, han ganado fuerza en Washington. Pero la intervención de Cobb, un hombre que conoce el funcionamiento interno de la administración Trump, otorga una nueva dimensión a la controversia.
Lo que nadie cuenta, es que la frecuencia y el contenido de las publicaciones de Trump en Truth Social, a menudo realizadas entre las 2 y las 4 de la mañana, son, según Cobb, un indicador claro de su deterioro. “Estas diatribas que salen por la noche, a deshoras, ponen de manifiesto su nivel de locura y depravación”, declaró Cobb en el programa de Jim Acosta.
El propio Acosta, sin rodeos, le preguntó si creía que Trump “está perdido”. La respuesta de Cobb fue lapidaria: “Creo que sí.”

La "demented narcissistic rupture" según un ex-defensor
Pero la crítica de Cobb no se detiene ahí. En una reciente aparición en el podcast de Acosta, el ex-abogado acusó a los medios de comunicación de normalizar el comportamiento de Trump, calificándolo como una “ruptura demented narcisista en nuestra sociedad”. Esta es una acusación contundente, viniendo de alguien que defendió al expresidente durante la investigación del fiscal especial Robert Mueller.
El problema, según Cobb, es que la prensa trata el comportamiento de Trump como si formara parte de un espectro político normal. “No lo es. Es un comportamiento aberrante”.
Más allá de los errores: un patrón de conducta
Las palabras de Cobb llegan en un contexto ya cargado de especulaciones sobre la salud mental de Trump. Si bien no existe un diagnóstico médico oficial, las observaciones sobre su comportamiento público han proliferado. La repetición de teorías conspirativas sobre el fraude electoral, las confusiones al nombrar países (recordemos el reciente error al referirse a la presidenta de Irlanda como “él”), y la aparente somnolencia en reuniones, han contribuido a la narrativa de un posible declive cognitivo.
Aunque cada uno de estos incidentes puede parecer trivial por sí solo, la acumulación de estos errores, analizados en conjunto, pintan un cuadro preocupante. La apelación a la memoria, la confusión de nombres, la dificultad para concentrarse: son señales que, inevitablemente, levantan sospechas.
Los detractores del expresidente utilizan estos momentos para argumentar que algo no funciona correctamente, mientras que los seguidores lo atribuyen a ataques mediáticos y a una manipulación de imágenes. La realidad, como suele suceder, se encuentra probablemente en un punto intermedio.
Por el momento, no hay evaluaciones médicas independientes que corroboren las acusaciones más graves. Sin embargo, las declaraciones de Ty Cobb, un hombre que una vez defendió a Trump, añaden una capa de complejidad a la compleja ecuación que es Donald Trump.