Kicillof desafía a milei desde ushuaia: la vigilia de malvinas como trampolín electoral

Axel Kicillof no irá a Ushuaia solo a encender una velita. El gobernador bonaerense desembarcará el 1° de abril en Tierra del Fuego para rodear de banderas y de cuerpos la primera gran movilización nacional contra la política exterior de Javier Milei. Será su primer viaje oficial fuera de Buenos Aires en 2025 y, mirando al 2027, ya armó la liturgia: vigilia, misa, himno, silencio y —por supuesto— foto junto a los veteranos.

El fondo azul detrás del gesto

El lunes, con Carlos Bianco a su derecha y el escudo oficial como telón, Kicillof adelantó lo que nadie le había preguntado: “Tengo previsto ir a Tierra del Fuego”. Lo dijo como quien anuncia una cita con el mecánico, pero el subtexto era un misil. A menos de 24 horas de que Argentina votara en la ONU contra la resolución que condenaba la esclavitud africana, el peronista aprovechó para colgarle la traición a la patria al Gobierno nacional.

La jugada es simple: mientras Milei se despega del bloque de países africanos que siempre apoyaron el reclamo por Malvinas, Kicillof se abraza a ellos desde el sur. El contraste plancha la grieta y le sirve de pasaporte para ensanchar la interna sin mencionar la palabra “candidatura”.

De la carpa de la dignidad a la mesa chica de 2027

De la carpa de la dignidad a la mesa chica de 2027

La vigilia arranca cuando el reloj marque las 23:59 del 1° de abril. Allí, bajo la Carpa de la Dignidad que los veteranos montan hace 23 años, Kicillof compartirá mate y murmullos con Gustavo Melella, el gobernador fueguino que ya le abrió la puerta de la provincia más hostil al macrismo. El itinerario es una coreografía: misa en la Catedral de Río Grande, discurso en el Monumento a los Caídos y, al día siguiente, desayuno de agenda con intendentes del Frente de Todos en Ushuaia.

La trastienda la mueven Julio Alak y los dinosaurios del peronismo bonaerense que cenaron hace diez días en la casa de Duhalde. Pereyra, Descalzo, Cariglino: todos llevan el sello MDF (Movimiento Derecho al Futuro), la marca que Kicillof usa para exportar su versión de peronismo sin mencionar a Cristina. En Corrientes ya plantaron bandera; en Tierra del Fuego, la apuesta es encender el fuego patagónico que caliente la primaria del año que viene.

Mientras tanto, el gobernador ya facturó otro capítulo de su gira “federal”: el viernes cerró en Montevideo el encuentro Red Futuro con Orsi y Haddad, la dupla que sueña con replicar en el Cono Sur la hoja de ruta que Lula dibujó en Brasil. La foto con el ministro brasileño no es casual: es el pasaporte progresista que Kicillof exhibe cuando le preguntan por su modelo económico.

El 2 de abril que nadie quiere dejar pasar

El 2 de abril que nadie quiere dejar pasar

Faltar a la vigilia es, en la jerga peronista, “entregar la chapa”. Por eso nadie se la juega. El año pasado fueron 3.000 personas; este año esperan duplicarla. El motivo: 44 años de la guerra y la sensación de que el relato soberanista vuelve a tener piso después del fracaso de los intentos liberales por desarmar el Estado. Kicillof sabe que cada estrofa del himno que se cante a medianoche es un minuto de televisión que no paga.

En el bunker bonaerense calculan que la foto del gobernador junto a los ex combatientes vale más que mil encuestas. Porque el votante que se indigna con el voto en la ONU no lee los diarios, pero llora cuando escucha “¿dónde están?” desde la Carpa de la Dignidad. Y ese llanto, convertido en voto, es la materia prima que Kicillof busca para la interna que ya empezó.

Así que cuando el 2 de abril el reloj marque las 00:00 y los veteranos canten el himno, Kicillof no estará solo. Llevará colgado del cuello el reclamo por Malvinas, la deuda con los muertos y la promesa de que 2027 será el año en que la bandera vuelva a flamear en el asta sin grietas. El resto es campaña.