Mahiques desarma el ala dura de derechos humanos en plena semana por el golpe
Juan Bautista Mahiques firmará este miércoles la salida de Joaquín Mogaburu de la Subsecretaría de Derechos Humanos, un puesto que apenas calentó 88 días. El reemplazo, Leonardo Szuchet, ya tiene el sobre sellado: abogado penalista, ex mano derecha de Claudio Avruj en el macrismo y hombre de confianza del nuevo ministro para desandar el legado de Sebastián Amerio.
El movimiento se lee como una patada de ahogado al esquema que heredó Mahiques. Mogaburu llegó con el aval de Amerio, el vice que puso Mariano Cúneo Libarona; ahora se va sin ruido, pero con la certeza de que el equipo “cuneista” queda reducido a fotos de archivo. La excusa oficial es la misma que repiten los pasillos de Tucumán 1351: “reorganización interna”. La realidad: el ministro necesita sellos propios antes de que el Presidente le pida resultados que aún no llegan.
Szuchet, el regreso de los veteranos de cambiemos
El flamante subsecretario ya pasó por la gestión porteña y por la Nación cuando el PRO mandaba. Fue director de Atención a las Víctimas en la Ciudad entre 2011 y 2015 y jefe de gabinete de Avruj cuando este ocupó la Secretaría de Derechos Humanos de Macri. Su regreso es un guiño al ala dialoguista que Milei juró extirpar, pero que ahora necesita para no quedar aislado en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Desde la Casa Rosada deslizan que la Política de Estado “no se toca”. La frase suena a desmentido anticipado: el 24 de marzo pasado el Gobierno levantó la liebre con un acto light en el Museo del Bicentenario y un discurso que evitó la palabra “impunidad”. Con Szuchet en la llave de paso, el mensaje se recalibrará hacia las víctimas comunes más que a las historias de 1976.

Melik y corradini, las otras cabezas que rodaron
La purga no termina ahí. Alejandro Melik dejó la Oficina Anticorrupción tras firmar la polémica resolución que deslindó a Milei de la estafa del token $Libra. La salida se oficializó el 27 de marzo con el decreto 194/2026. En su lugar llega Gabriela Zangaro, jueza penal y docente de posgrado en la UBA: 35 años de toga para apagar el incendio que prendió la “comunicación privada” del Presidente.
Un día después, con el 195/2026, despidieron a Tristán Corradini de la Subsecretaría de Acceso a la Justicia. Entra Jimena Capece, politóloga y experta en políticas federales: el equipo se vuelve más técnico y menos político, una rareza en un Gobierno que presume de outsider.
La cuenta regresiva empieza hoy. Mahiques tiene 72 horas para presentar un plan de modernización que justifique los cambios antes de que el 25 de mayo le pida resultados que no puede exhibir. La Casa Rosada ya no perdonó ni siquiera a los que llegaron con la bendición de La Libertad Avanza. En el ministerio advierten: “El próximo que falle ya sabe dónde está la puerta.”