Minnesota endurece su ley de alerta roja: armas confiscadas hasta por cinco años
La polémica ley de bandera roja de Minnesota ya no es un experimento; se convierte en mordida. El Congreso estatal avanza una reforma que prolonga hasta cinco años la suspensión de armas cuando un juez detecta riesgo de tiroteo o suicidio, duplicando el plazo máximo vigente desde enero de 2024.
Los números que nadie esperaba
El salto es brutal: de 138 peticiones en su primer año a 314 en 2025. Solo en enero y febrero de este año ya van 60 casos. El 96 % de las solicitudes prosperan y la mayoría las firma la propia policía. Jay Henthorne, jefe de la asociación estatal de jefes de policía, admite la razón: “Funciona, por eso se usa”.
Funciona, pero cuesta. El departamento de Richfield, por ejemplo, ha tenido que desembolsar miles de dólares en “valor justo de mercado” por las armas confiscadas. La nueva redacción borra esa obligación de reembolso y autoriza a cualquier agente, no solo al jefe, a presentar la petición ante el juez. El objetivo: evitar la burocracia nocturna y los fines de semana, cuando muchas crisis estallan.

La batalla que viene
La medida sale adelante en un Capitolio dividido: la Cámara empata y el Senado lo controla el Partido Demócrata-Laborista (DFL). El apoyo bipartidista es la clave. Cedrick Frazier, representante de New Hope, lo resume: “No cambiamos de rumbo, solo ponemos más fuelle al barco para salvar más vidas”.
Pero la NRA ya ha cargado las armas. Brian Gosch, su director en Minnesota, califica la reforma de “confiscación disfrazada” y asegura que la violencia no ha bajado desde la ley original. La respuesta del departamento de salud pública: los tiroteos masivos se han reducido a cero en los casos donde se dictó la orden.
La jugada legislativa se consumirá antes del receso de primavera. Si prospera, Minnesota se une al reducido club de estados que permiten quitar armas por medio lustro sin proceso penal previo. El mensaje es claro: aquí la bandera roja ya no es advertencia; es stop definitivo.