Plan mesa en crisis: la caja de alimentos escolar se reduce drásticamente
La promesa de una alimentación adecuada para millones de chicos en la provincia de Buenos Aires se desmorona. El Plan Mesa, concebido como un salvavidas alimentario, sufre un recorte brutal que amenaza con dejar a estudiantes sin acceso a lo básico.

Un ajuste presupuestario que deja un sabor amargo
Desde 2020, el programa, lanzado como respuesta a la pandemia, distribuía cajas con una variedad de productos que incluían harina, arroz, lentejas, aceite, leche en polvo y huevos. Ahora, la realidad es muy distinta: la cantidad de alimentos se ha reducido notablemente, dejando a las familias en la incertidumbre.
“Lo que fue una docena de huevos, ahora es una cantidad mucho menor,” señala Ramón Indart en Infobae en Vivo A las Nueve. Los recortes, impulsados por la inflación y la falta de transferencia de fondos nacionales por parte de la Nación, generan tensiones palpables entre la provincia y los municipios.
Bernarda Meglia, subsecretaria de Políticas Sociales, reconoce la reconfiguración alimentaria obligatoria, atribuida al recorte que la Nación impone a la provincia. “Esto tiene que ver con el recorte que la Nación está haciendo sobre la provincia de Buenos Aires con el agobio financiero”, explica. El SAE, el Servicio Alimentario Escolar, se ve reforzado en un 30%, pero este esfuerzo no compensa la pérdida de la variedad y cantidad original de las cajas. La asignación de ayudas, según Meglia, ahora depende cada vez más de la decisión de cada municipio.
La planificación del menú escolar, llevada a cabo por un nutricionista por cada 25 regiones educativas, busca mantener la calidad nutricional, pero la realidad es que la situación es precaria. La provincia ya ha ejecutado 154 mil millones de pesos de los 200 mil millones necesarios para completar el programa. Además, se han incrementado programas sociales en un 25%, con la creación de más de 1.500 Unidades de Desarrollo Infantil para atender a 100.000 chicos y chicas entre 45 días y 14 años.
La situación, lejos de mejorar, agudiza las divisiones entre la gestión provincial y municipal. La dependencia de la Nación para el financiamiento, y la dificultad para acceder a los fondos, pone en riesgo la cobertura alimentaria de miles de estudiantes. El Plan Mesa, nacido con la intención de ser una solución, se enfrenta ahora a un futuro incierto, marcado por la escasez y la incertidumbre.