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Villarruel abre el senado a pasantes con sueldo de jubilado mientras el gobierno cruje

Victoria Villarruel sacó la calculadora y le ganó la pulseada al ministro de Economía: mientras Caputo ajusta jubilaciones por debajo de la línea de pobreza, la vicepresidenta creó un ejército de 200 becarios que cobrarán $510.800 por 20 horas semanales. La cifra equivale a dos mínimas previsionales. El mensaje es demoledor: el Senado que ella comanda ya no depende de Balcarce 50.

El decreto lleva su firma y la excusa es “formación profesional”. En la práctica, la medida le sirve para limpiar la estructura que Cristina Kirchner dejó intacta y llenarla de cuadros propios sin pasar por el filtro del PJ ni de La Libertad Avanza. El truco legal es una licencia del kirchnerismo: la misma ley 26.427 que Néstor Kirchner usó en 2008 para insertar militantes en el Estado. Villarruel la recicló, le puso fecha de vencimiento en mayo de 2026 y abrió la puerta a que cada tutor cargue hasta cinco “pasantes” que, aviso al lector, suman antigüedad previsional.

El manual oculto: plata en mano y retiros exprés

El manual oculto: plata en mano y retiros exprés

La operatoria no termina ahí. El mismo 19 de marzo la ex deputada ultra-cristinista extendió hasta 2026 el retiro anticipado previo a la jubilación, la vieja válvula de escape para vaciar planta permanente sin pagar indemnización. Días después prorrogó el retiro con plata en mano —solo para los que ya tienen estabilidad— y actualizó viáticos en euros y dólares. Todo, tras advertir en diciembre que el presupuesto del Senado estaba “en riesgo”. El giro fiscal es tan burdo que hasta en la página web de la Cámara faltan los decretos: hay que buscarlos entre archivos PDF mal escaneados.

El detalle menor que lo explica todo: los tutores que acompañarán a los becarios recibirán 10 horas cátedra extra, un plus que se suma al sueldo. Traducción: el aparato de Villarruel crece mientras el de Milei achica. La vice no solo se distancia del Ejecutivo; le disputa el control del Estado paralelo que alguna vez manejó la jefa del Frente de Todos.

El cierre llega con ironía: los requisitos para acceder a la pasantía incluyen promedio 7, 10 materias aprobadas y certificado médico. Es decir, jóvenes formados, sin antecedentes sindicales y con ganas de trabajar. El modelo que predica el gobierno en sus spots, pero que en la Casa Rosada solo existe en PowerPoint. Villarruel lo aplica en su feudo. Y lo paga con billetes que, paradójicamente, salen del mismo Tesoro que ella critica.