Rd conecta 187 familias olvidadas con energía solar y les devuelve la noche
La oscuridad en Pedro Santana tenía sabor a abandono. Ahora, 187 familias encienden la tele, refrigeran sus alimentos y sus hijos hacen tarea bajo bombillas que no tiemblan. Elías Piña dejó de ser un punto negro en el mapa eléctrico dominicano gracias a RD 56 millones invertidos en paneles solares, cable y, sobre todo, dignidad.
De caratá a rincón: el antes y el ahora en números
La primera oleada tocó Caratá, Rossó y Pachutico: 178 paneles de altísima capacidad, 97,9 kWp que traducidos al lenguaje de la vida cotidiana significan neveras que zumban, ventiladores que cortan el bochorno y teléfonos que se cargan sin viajar al pueblo vecjo. La segunda tanda electrificó Las Yamayas, La Peña y Rincón: 56 casas, 48,48 kWp y 10 000 metros de cable que atravesaron el monte como venas de luz.
Los costos los absorbió el Estado, pero el trabajo de campo fue obra de la DERS, el IDDI y Guakia Ambiente. Ellos enseñaron a los beneficiarios a limpiar los módulos, a no robarles la energía y a denunciar cualquier sabotaje. Porque la clave no es instalar, sino que la instalación sobreviva a la intemperie y a la desidia.

El plan que viene: 2 700 luminarias y siete proyectos más
Joel Santos, ministro de Energía y Minas, ya no habla de “electrificar” sino de “erradicar la pobreza energética”. Para 2026-2027 promete extender redes en Cañada Barrero y La Tinaja, en Juan Santiago, con RD 15 567 659,21 que ya están presupuestados. Mientras, los técnicos relevan Carrizal, Puello, Los Cerros de Potroso y Potro Blanco. La meta: 2 700 luminarias que conviertan la noche rural en una prolongación del día.
La frase que repite el funcionario es “energía inclusiva y equitativa”. Suena a discurso, pero en Elías Piña nadie se ríe. Allí la brecha no era digital: era de luz y sombra. Y esa brecha, al menos en 187 hogares, se cerró de golpe cuando el interruptor hizo clic y la nevera estrenó su primer zumbido.
