Reniec abre puertas en semana santa: 700 mil dnis olvidados esperan dueño

Las calles se vacían y el país se llena de playas, pero en el interior de Reniec hay un silencioso ejército de plástico dormido: 700 mil DNIs ya impresos, metidos en sobres, con nombre y apellido, que nadie ha ido a busrar. La entidad decide romper el letargo feriado y abrir desde el jueves hasta el domingo, aunque sea solo para entregar. Nada de filas de trámites, solo la devolución de una identidad que ya está hecha.

El horario que conviene a quien odia madrugar

La puerta gira a las 8:15 a. m. y se cierra a la 1:45 p. m., pero la verdadera jugada es llegar después de las cinco de la tarde en las sedes de jornada extendida. Ahí el reloj se ralentiza, la cola se desvanece y el sobre con tu cara pasa de la estantería a tu bolsillo en menos de lo que canta un villancico procesional. Karin Pardo, la voz de la institución, lo dice sin rodeos: «A esa hora la afluencia baja y baja bastante». Traducción: es el momento perfecto para los que detestan el gentío.

Antes de salir de casa, la consulta es gratis. Entras a la web de Reniec, tecleas tu número de solicitud y si el sistema te devuelve un “100 %”, el documento ya te espera. No hay mensaje de texto ni misterio: solo una pantalla que parpadea como un semáforo en verde.

La vigencia que no caduca y el precio que sí baja

La vigencia que no caduca y el precio que sí baja

Mientras tanto, el dni azul de los abuelos sigue siendo válido mientras no se deshoja la fecha. El amarillo tampoco pide permiso para envejecer. Pero si alguien quiere dar el salto al chip, el dni electrónico cuesta 30 soles para adultos y 16 para menores: menos que un par de entradas al cine y con mejor guión de seguridad.

El aviso es tajante: no se renovará, no se multará, no se obligará a nadie a cambiar lo que aún respira. La presión es solo social: en los próximos meses las mesas electorales pedirán identidad y la única foto que vale es la que llevas en el bolsillo, no la que subiste a Instagram.

Así que esta Semana Santa, cuando el país se divida entre playa y procesión, Reniec ofrece una tercera opción: recuperar tu nombre en horario reducido, sin penitencia y casi sin fila. La resurrección del documento será en la oficina más cercana y llevará tu cara impresa, no en sudario, sino en plástico. 700 mil peruanos tienen la llave en el bolsillo del funcionario que espera, aburrido, a que alguien lo despierte.