República dominicana congela tipos al 5,25% con inflación rozando el límite
El Banco Central de la República Dominicana no movió ficha este lunes. Por cuarta reunión consecutiva, el tipo de interés oficial permanece anclado en el 5,25%, una decisión que llega antes incluso de que el comunicado oficial de política monetaria haya salido por la puerta del instituto emisor. Silencio administrativo, pero señal clara: la pausa se consolida.
Una inflación que no termina de ceder
El contexto lo explica todo. El índice de precios cerró febrero en el 4,67% interanual, por encima del objetivo del 4% marcado por el banco central. Técnicamente, la cifra sigue dentro del margen de tolerancia del punto porcentual que se concede el propio organismo, pero la distancia con la meta es lo suficientemente incómoda como para que nadie en Santo Domingo esté celebrando nada. Bajar tipos ahora sería añadir gasolina a una hoguera que aún no se ha apagado del todo.
La última vez que el banco central tocó los tipos fue el 31 de octubre, cuando optó por un recorte de 25 puntos básicos. Desde entonces, cuatro reuniones y ningún movimiento. No es parálisis: es una apuesta deliberada por la estabilidad en un entorno donde los precios siguen resistiéndose a bajar con la velocidad que el organismo desearía.

La economía crece, pero el ritmo importa
Lo que sí ofrece cierto alivio es el dato de actividad económica. El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) marcó en enero una variación interanual del 3,5%, una aceleración notable frente al 2,1% que registró el PIB dominicano durante 2025. La economía del país caribeño no está estancada. Está, de hecho, cogiendo velocidad.
Pero hay un detalle que no conviene perder de vista: una economía que acelera con inflación por encima del objetivo es exactamente el escenario que menos margen deja para relajar la política monetaria. El banco central sabe que apretar el acelerador del crédito ahora podría convertir ese 4,67% en algo bastante más difícil de domesticar.

Las reservas, el colchón que sostiene la confianza
Las reservas internacionales netas de la República Dominicana se situaron en 16.176,5 millones de dólares a cierre de febrero, unos 14.122 millones de euros. Una cifra que no es solo un número en un balance: es el argumento más sólido que tiene el país para mantener la credibilidad de su política cambiaria y absorber shocks externos sin perder el pulso.
En un Caribe donde la vulnerabilidad ante los ciclos de la economía global sigue siendo estructural, esa reserva es la diferencia entre una corrección ordenada y una crisis de confianza. El banco central lo sabe. Por eso no improvisa, y por eso la pausa tiene más lógica de lo que parece a primera vista.
