Reynosa huele a gasolina: hallan 2 millones de litros de huachicol en un solo golpe

La madrugada del viernes, Reynosa olía a gasolina barata. Dos millones 189 mil litros de huachicol —un mar de combustible robado— reposaban en tanques clandestinos a la orilla del Río Bravo. La Fiscalía General de la República acaba de confirmar el decomiso más grande del año en Tamaulipas: el equivalente a llenar 43 pipas tipo cisterna que nunca llegarán al mercado negro.

El golpe que nadie vio venir

Los agentes entraron sin estruendo. Un cateo, una orden, una llave maestra. Dentro del predio hallaron lo que la industria llama “toma clandestina” pero que en la calle se traduce como dinero líquido: cada litro se vende a mitad de precio y deja una ganancia de hasta 15 pesos. Hacer la cuenta es fácil: más de 32 millones de pesos en un solo depósito. También aseguraron vehículos blindados, tractocamiones y hasta un convoy de pick-ups con doble fondo. La banda opera desde hace años, pero esta vez dejaron rastro: una fuga de combustible denunciada por vecinos cansados del olor y de las extorsiones.

La FGR no da nombres. Tampoco carteles. Pero en Reynosa basta cruzar la avenida Hidalgo para escuchar la misma frase: “Era de los de Metros”, la facción de los Zetas que controla la frontera desde hace tres sexenios. La sospecha cobra peso: los tanques estaban a menos de cinco kilómetros del cruce de Los Guerra, uno de los puntos más codiciados para introducir hidrocarburo de contrabando desde Texas.

El negocio que no para

El negocio que no para

La cifra habla por sí sola: en lo que va del año, la empresa petrolera más grande del país ha detectado 2 700 tomas clandestinas en Tamaulipas. Es decir, siete perforaciones diarias. Cada una de ellas cuesta 200 mil pesos reparar, pero el daño real se mide en vidas. Desde 2019, el robo de combustible ha dejado 186 muertos en explosiones, quemaduras y balaceras. Reynosa, con 18 incidentes, encabeza la lista nacional.

La respuesta del gobierno federal llega tarde y en cifras redondas: 6 500 elementos de la Guardia Nacional desplegados, cero condenas. El huachicol, como le llaman aquí, se frena con llave, no con discursos. La realidad es tozuda: mientras un litro de gasolina magna cuesta 23 pesos en la estación Pemex, en la colonia Vista Hermosa se vende a 12. La diferencia alimenta a la mitad de una ciudad que sobrevive al filo de la frontera.

El operativo continúa. La FGR asegura que hay otros tres predios bajo vigilancia y que el decomiso podría crecer. Mientras tanto, los tanques incautados permanecen custodiados por soldados que sudan dentro de sus chalecos antibalas. Afuera, los mismos niños que ayer vendían dulces hoy ofrecen “gas a mitad de precio” en garrafas de cocacola. El negocio no murió, solo cambió de dueño.