Risueño y morelos: la colisión que desata la tormenta perfecta en el fútbol colombiano
Jonathan Risueño cruzó la línea de cal y la línea ética en el mismo segundo. Alfredo Morelos, el goleador que ya había marcado el 2-1, se convirtió en blanco de un técnico que prefirió el teatro al táctico. El VAR vio «incidental»; Atlético Nacional vio una vergüenza nacional.
El gesto que estalla en twitter y en la dimayor
La secuencia es brutal en su sencillez: minuto 78, balón dividido, Risueño pisa el césped, se lleva la mano al rostro sin contacto real y cae. La simulación, captada por diez cámaras, llegó a la red antes que el balón a saque de meta. En menos de 60 segundos el hashtag #RisueñoFuera trepó al top 3 nacional. La cuenta oficial de Nacional, que suele medir cada coma, publicó el clip sin texto: la imagen era la acusación.
Pero hay antecedentes y pesan. El 25 de febrero la Comisión Disciplinaria ya le había suspendido cuatro fechas y le había sacado 7,3 millones de pesos del bolsillo por «lenguaje ofensivo grosero» y «provocar al público». El entrenador español llegó a Medellín con el cartel de reincidente y se fue con el de acusado. «Dentro de mi área técnica», argumentó después, como si la zona de entrenadores fuera embajada extranjera.

La carta que espera en la mesa de la dimayor
La solicitud formal de Nacional ya está redactada. Tres páginas, dos videos y once fotogramas: prueba suficiente para que el Comité Disciplinario se reúna este jueves 2 de abril. El artículo 110 del reglamento habla de «obstaculizar a un adversario fuera del juego» y castiga con suspensión de hasta seis fechas. El club verdolaga pide el máximo. «No se trata de venganza, se trata de ejemplo», dicen fuentes del cuerpo jurídico que prefirieron el anonimato.
Lo que nadie cuenta es que el árbitro Carlos Ortega tenía el auricular abierto con el VAR cuando Risueño se desplomó. La sala de revisión vio «falta leve» y Ortega siguió. Ahora la óptica cambia: si la Dimayor falla, abrirá la puerta a que cualquier entrenador se convierta en jugador-actor sin consecuencias.
Desde Pasto, la respuesta llegó en forma de desafío. «Quítense la bufanda algunos periodistas», escribió Risueño en X, confundiendo crítica con bufanda. Mientras tanto, Alfredo Morelos no habló: celebró el gol, recibió la patada virtual y siguió corriendo. Su silencio resuena más que los 280 caracteres del estratega.
La cifra habla por sí sola: desde 2022, técnicos colombianos han recibido 27 sanciones por conducta antideportiva; los extranjeros, solo tres. Risueño ya suma dos en 45 días. Si la Dimayor le da la razón a Nacional, el español se perdería el clásico contra Cortuluá y el choque con Millonarios, partidos que podrían definir si Pasto se salva o se hunde.
El fútbol colombiano no necesita más villanos de cartón: necesita que los protagonistas respeten el guion. Risueño escribió su escena; ahora el árbitro es la Dimayor y el público no aplaude, espera. La función termina el jueves, pero el sabor de la polémica ya es parte del aire del Libertad. Y en Medellín, mientras tanto, siguen celebrando un 2-1 que podría costarle caro al rival. y al técnico que quiso robar la pelota y la película.
