Robledo de chavela: el pueblo que escucha a la luna
Mientras la nave Orión se abría paso a través del vacío, miles de kilómetros de distancia, una pequeña localidad a las afueras de Madrid jugaba un papel crucial en su misión: Robledo de Chavela. Esta localidad, rodeada de paisajes naturales y vestigios históricos, alberga una instalación de la NASA que se ha convertido en el oído de la humanidad en el espacio profundo.
Un legado de comunicaciones espaciales
La estación de seguimiento de satélites MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex) no es una novedad. Desde su inauguración en 1964, ha sido testigo y partícipe de momentos históricos de la exploración espacial, incluyendo el sobrevolo de Marte por la sonda Mariner IV y el crucial apoyo a la misión Apolo 11. Neil Armstrong, en su momento, reconoció que “sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo 11 y la estación madrileña, nuestro aterrizaje en la Luna no habría sido posible”.
Pero su papel en la actualidad, como parte de la Red del Espacio Profundo (DSN) gestionada por la NASA y el INTA, es aún más relevante. La DSN, con centros en Australia, California y, por supuesto, Robledo de Chavela, es la infraestructura más sensible y extensa del mundo para las telecomunicaciones científicas. Ahora, se erige como un eslabón vital en la misión Artemis II.

Orión habla desde la lejanía
Carlos García-Galán, ingeniero de Telecomunicaciones y director del proyecto Moon Base de la NASA, confirmó a EFE que la nave Orión está utilizando las antenas de Robledo de Chavela para mantener una comunicación constante con la Tierra. “Estamos hablando directamente con las antenas que hay en Robledo de Chavela, que es parte del sistema de comunicación del espacio profundo”, explicó. La nave, actualmente más cerca de la Luna que de la Tierra, transmite sus datos a Houston a través de este enlace crucial.
García-Galán también reveló que la tripulación de Orión se encuentra en perfecto estado y que la nave está superando las expectativas, generando más electricidad de lo previsto. “Todo el equipo está superconcentrado, pero también consciente de que estamos haciendo algo histórico”, añadió. El componente español en la misión, más allá de la estación madrileña, se extiende al sistema térmico de la nave, gestionado por Airbus Crisa desde Madrid.
Lo que pocos saben es que la estación de Robledo de Chavela no solo sirve para recibir datos, sino que también transmite señales de vuelta a la nave espacial, permitiendo el control remoto de sus sistemas.
Las primeras 24 horas de la misión fueron, según el ingeniero, “un poco frenéticas” debido a las numerosas actividades y experimentos que se llevaron a cabo. Pero la estabilidad y el buen funcionamiento de la nave auguran un futuro prometedor para la misión Artemis II.
La estación de Robledo de Chavela, con sus seis antenas (cuatro en funcionamiento), es mucho más que un simple centro de comunicaciones. Es un faro de la exploración espacial, un punto de encuentro entre la Tierra y el cosmos, y un recordatorio de que, incluso en la inmensidad del universo, la conexión humana sigue siendo esencial.
