Robles frena a ee.uu. en morón: 'no a la guerra en irán, sí a la defensa'

La ministra de defensa, Margarita Robles, ha encendido las alarmas en el Congreso al admitir que las bases militares de Rota y Morón, pilares de la presencia estadounidense en suelo español, siguen operativas. Pero con un límite: una prohibición expresa de participar en cualquier operación que pueda escalar el conflicto con Irán. Un mensaje claro, directo, que llega tras semanas de especulaciones sobre movimientos de aeronaves estadounidenses y que, de entrada, tensa la relación con Washington.

Un veto “desde el primer momento”

Robles, en una comparecencia solicitada por el Partido Popular, ha defendido la decisión del Gobierno como una respuesta inmediata y coherente al inicio de la crisis. El 28 de febrero, coincidiendo con el ataque a Irán, se tomaron dos medidas simultáneas: vetar el uso de las bases para operaciones relacionadas con el conflicto y cerrar el espacio aéreo español a vuelos con destino bélico. “No ayer, sino en ese instante, se paralizaron las autorizaciones”, ha insistido, buscando desactivar las acusaciones de ambigüedad.

El enigma de la solicitud previa

El enigma de la solicitud previa

Pero la explicación de Robles también ha revelado un dato inquietante: apenas tres días antes de la escalada, el Gobierno ya tenía conocimiento de “conversaciones” diplomáticas que apuntaban a un posible acuerdo. Entonces, ¿por qué la súbita solicitud de uso de las bases? La ministra ha señalado la falta de detalles operativos concretos en la petición como un factor determinante en la negativa española. “Se solicitaba autorización para un ataque en Irán sin explicar ni cómo, ni cuándo, ni dónde, ni en qué tiempo”, ha afirmado, dejando en el aire interrogantes sobre la coordinación transatlántica.

Equilibrio imposible: otan, aliados y legalidad

Equilibrio imposible: otan, aliados y legalidad

La comparecencia ha girado en torno a la compleja ecuación de mantener las alianzas con Estados Unidos y la OTAN, sin renunciar al respeto por el derecho internacional. Robles ha insistido en que la decisión no supone una ruptura del vínculo trasatlántico, reivindicando a España como un socio “serio” y “responsable” dentro de la Alianza Atlántica. Pero la realidad es que la postura española supone un desafío a la política exterior estadounidense y subraya la creciente divergencia de criterios sobre cómo abordar los conflictos internacionales.

Un rechazo frontal a la escalada bélica

Más allá de las consideraciones técnicas, la ministra ha sido contundente al calificar la guerra contra Irán como una actuación “unilateralmente iniciada” y ajena al marco del derecho internacional. Ha trazado un paralelismo con la respuesta española a la invasión rusa de Ucrania, destacando la diferencia fundamental: la existencia de un supuesto de “legítima defensa” en el caso ucraniano, que no concurre en Oriente Medio. “No pueden decidir, sin contar con nadie, ni con sus aliados, qué tipo de reglas hay en el mundo”, ha sentenciado, un mensaje directo a Washington e Israel.

Con más de 4.000 militares españoles desplegados en misiones internacionales bajo el paraguas de operaciones de mantenimiento de la paz, Robles ha querido subrayar el compromiso de España con la seguridad global, pero también su firme convicción de que la guerra nunca es la solución. La apuesta de Robles es clara: defender la legalidad internacional, incluso a costa de tensar las relaciones con un aliado estratégico.

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