Ronaldo nazario carga contra la duda: brasil nunca deja de ser favorita
Ronaldo Nazario salió a la palestra con la camiseta puesta. No la física, que ya le queda estrecha, sino esa otra que se teje de responsabilidad y orgullo: la amarverde que convierte cada amistoso en una final y cada crítica en un acto de traición.
Lo que nadie cuenta es que el fenómeno visitó la concentración en plena resaca de un empate que supo a derrota. Allí, entre cámaras y periodistas que buscaban grietas, soltó la frase que desarma estadísticas: "Brasil siempre será favorita". Nueve palabras que resuenan como un escupitajo en el informe de datos frio que augura cuartos de final inciertos.

El mensaje que no va en la agenda
La Confederación Brasileña publicó las declaraciones con pulcro timing: 48 horas antes de medirse a Croacia, justo cuando las quinielas bajaron a la Canarinha al tercer escalón del podio hipotético. Ronaldo no mencionó rankings. Habló de "talentos increíbles" y de un "selectivo impresionantemente bueno", como si el adverbio fuera un escudo contra la ansiedad que carcome a Dorival Júnior.
El exdelantero sabe de números, claro. Vio 94 y 02 desde dentro. También vio a su país entero llorar el 7-1 y aprender a dudar. Por eso ahora repite el mantra de la autoexigencia: "Hay que ir a por todas porque es Brasil". Una obviedad que, en boca de él, suena a orden.
Lo cierto es que la armonía que presume Ronaldo contrasta con los titulares de ayer: Neymar aún cojeando, Vinicius en el ojo del huracán arbitral, Endrick con 17 años y una camisa que pesa toneladas. El propio Ronaldo fue víctima de su propia leyenda: debutó a los 17 y tardó ocho años en levantar la copa. La paciencia, en Brasil, es un lujo que se paga con insultos en redes.
El mensaje, en el fondo, es de despacho político. Ronaldo preside el fondo de inversión que controla a la CBF desde las sombras. Cada declaración suya multiplica el valor de los derechos audiovisuales, hincha la cifra de los patrocinadores y amortigua la presión sobre el cuerpo técnico. Optimismo rentable.
La gira previa al Mundial que arranca el 11 de junio en Nueva York se ha convertido en un rosario de actos de fe. La pelota aún no rueda y ya hay 210 millones de técnicos opinando en WhatsApp. Ronaldo lo sabe. Por eso cierra con la frase que más le duele: "Siempre estaremos aquí ayudando". Ayer fue goleador, hoy es ventilador de una expectativa que, pase lo que pase, seguirá siendo gigante.
Brasil parte hacia EE.UU. con la rutina del que baila en la cornisa: un paso en falso y la caída es arte. Ronaldo ya se estrelló y se rehízo. Por eso insiste, una y otra vez, hasta que la tricolor ondee otra vez el 19 de julio en Philadelphia. La frase final no es una promesa. Es una amenaza contra la historia que se escribe con tinta de derrota.