Rtve gana 55 millones y el pp sigue con su comisión: la guerra que no cesa

El Senado huele a pólvora. Mientras RTVE anunciaba un superávit de 55,7 millones de euros —la primera caja negra que se convierte en oro desde 2009—, el Partido Popular insistía en abrir una comisión de investigación que los socialistas califican de autopsia política. Alfonso Gil, portavoz del PSOE en la Cámara Alta, no se anda con eufemismos: «Nace muerta, como toda herramienta que se inventa para el linchamiento y no para la auditoría».

Los números que desmienten la crisis

La Corporación que hace un lustro sangraba por todas las heridas cerró 2025 con beneficios récord y una audiencia que crece por primera vez en una década. El consejo de administrativo difundió el informe auditado el miércoles: de -13 millones en 2024 a +55 en un solo ejercicio. La ficción nacional recupera espectadores, los informativos ganan franja de tarde y la deuda bancaria se reduce a la mitad. Para Gil, la conclusión es brutal: «Si alguien insiste en una comisión después de estos datos, lo que busca no es transparencia; busca cadáver, aunque el paciente esté más vivo que nunca».

Pero hay un detalle que el PP no contempla: la comisión mixta Congreso-Senado ya existe y convoca cada trimestre a su presidente, José Pablo López. ¿Para qué duplicar el mecanismo? La respuesta, según los socialistas, está en el manual de guerra cultural permanente. Con mayoría absoluta en la Cámara Alta, los conservadores pueden aprobar hasta la tabla de multiplicar si la confrontación lo exige. Y lo hacen. Desde las pensiones hasta el tráfico aéreo, cada debate se convierte en frente. RTVE es solo el último campo de batalla.

Filibusterismo institucional: la nueva arma del senado

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Gil acusa: «Han convertido el instrumento excepcional en la coartada ordinaria del desgaste». Las cifras le dan la razón: en la última legislatura se han creado nueve comisiones de investigación, siete de ellas impulsadas por el PP. Ninguna ha culminado en sanción, todas han generado titular. «Es el circo sin pan: mucho ruido, ninguna reforma», sentencia un veterano asesor de la Cámara que pide anonimato.

El PSOE ya prepara la contra: ausencia total. No presentarán ni una pregunta, ni un compareciente. «Si quieren teatro, que actúen solos», confiesa un diputado que prefiere no aparecer en acta. La estrategia arrastra riesgo: la abstención puede ser leída como desinterés, pero la participación legitima el formato. «Nos jugaríamos la credibilidad si prestáramos nuestra voz a un guión escrito para la bronca», concluye.

La jugada, en el fondo, revela la obsesión española por la narrativa del enfrentamiento. Mientras la televisión pública sanea cuentas y suma espectadores, el parlamento insiste en la autopsia. El mensaje es demoledor: los datos importan menos que el espectáculo. Y el espectáculo, avisa Gil, «solo deja heridas que no cicatizan y audiencias que se van».

RTVE cierra el ejercicio con la caja llena. El Senado, con la credibilidad vacía. La contabilidad está servida: 55 millones de euros de superávit frente a una pérdida irreparable de legitimidad. No hace falta más auditoría. El balance ya está hecho.