Rtve se atrinchera: la comisión del senado es un 'juicio político' disfrazado
El enfrentamiento entre RTVE y el PP estalla en el Senado. La corporación pública acusa al partido de Mayoría absoluta de preparar una comisión de investigación que no busca auditoría, sino un juicio político a su línea editorial. La respuesta llega en forma de comunicado duro: la propuesta «sustituye los controles actuales por una tutela ideológica» y vulnera la directiva europea que blinda la independencia de los medios públicos.
La advertencia de bruselas que nadie menciona
En agosto la Unión Europea cerró el melón: los Estados no pueden interferir en decisiones editoriales de sus cadenas públicas. RTVE saca ahora ese as bajo la manga. El PP, que ya ha abierto seis comisiones esta legislatura, quiere la séptima para examinar «sectarismo y pérdidas millonarias». Desde Prado del Rey contestan que esos conceptos ya se supervisan mediante la Comisión Mixta de Control y la CNMC. «Si se permite que el Congreso juzgue titulares, se rompe el blindaje legal», advierte una fuente interna.
La portavoz Alicia García bautizó la iniciativa como «Telepedro», una pulla que revela la tensión personal. RTVE devuelve la pelota: «No se trata de contabilidad, se trata de ideología». El mensaje es claro: cualquier auditoría sobre cobertura de manifestaciones, debates electorales o telediarios convierte a los senadores en comisarios políticos.

El negocio de las cifras que no cuadran
El PP esgrime un déficit de 52 millones en 2023. Lo que omiten es que la cifra se reduce a la mitad si se contabilizan los ingresos por publicidad y tasas. Además, la deuda historica de RTVE (1.200 millones) proviene de la época en la que el partido mismo nombraba a los directivos a dedo. «Ahora que han perdido el mando quieren volver por la ventana del Senado», se queja un veterano informativo.
El relato de crisis económica sirve de cortina de humo. El objetivo real es otro: quebrar la actual dirección progresista antes de las elecciones catalanas y europeas de 2024. Controlar RTVE es tener el mando único de los debates a cuatro en plena campaña.
El síndrome de las siete comisiones
Koldo, CIS, DANA, apagón, SEPI, seguridad ferroviaria y ahora RTVE. La estrategia del PP consiste en inundar el arco parlamentario de investigaciones para mantener la agenda en su terreno. Funciona: cada comparecencia desplaza a la oposición de los titulares. Con la televisión pública consiguen un doble efecto: desgastar al Gobierno y advertir a los editores de que «alguien vigila».
Pero hay un límite jurídico. El reglamento del Senado permite pedir informes, no imponer líneas editoriales. RTVE ya avanza que recurrirá ante el Tribunal Constitucional si la comisión toca contenidos. «No vamos a permitir que nos conviertan en la Fox News española», sentencia una directiva.
La partida está servida. Si el PP consigue doblegar a la corporación, abrirá la puerta a que cada cambio de gobierno reescriba los telediarios. Si RTVE resiste, blindará un precedente que otros medios públicos europeos mirarán con lupa. La próxima sesión, el 18 de abril, decidirá si el Senado se transforma en redacción política o si la directiva europea sirve de escudo. La batalla ya no es por el control del mando a distancia; es por quién narra lo que ve el país entero.
