Sabadell devora 240 millones de sus propias acciones y aún le queda casi la mitad del botín por devorar

Banco Sabadell ha metido la mano en la caja con la voracidad de un insaciable: en solo siete semanas ha quemado 240 millones de euros en recomprar sus propias acciones, un ritmo que le permite haber devorado ya más de la mitad del programa de 435 millones anunciado en febrero. La entidad catalana ha absorbido 76,48 millones de títulos a un precio medio de 3,134 euros, según el último parte enviado a la CNMV.

La operación, lejos de ser un capricho contable, es una sangría controlada de capital. El banco liderado por César González-Bueno ha decidido que sobra dinero: supera el 13% de coeficiente de solvencia y prefiere devolverlo a los accionistas antes que guardarlo en una caja que ya rebosa. La lógica es brutal: cada acción que retira del mercado eleva el valor del resto y, de paso, silencia a los inversores que le reprochan su falta de apetito por las fusiones.

El precio de la ambición

La última semana ha sido especialmente intensa: 4,84 millones de acciones compradas por 14,72 millones de euros, a un precio medio de 3,045 euros. La cifra habla por sí sola: el banco está dispuesto a pagar lo que haga falta, siempre que no supere el último precio de mercado. Es una regla de oro que impide que la operación se convierta en un despiporre de primavera.

Pero hay un detalle que nadie cuenta: el límite no es solo monetario. La jugada tiene techo legal: 502 millones de acciones, el 10% del capital social. Si llega, se acabó la fiesta. De momento, van por el 15,2% de ese tope. A este ritmo, lo alcanzarían antes de que acabe 2025, mucho antes del límite del 31 de diciembre de 2026 que marca el calendario.

El mercado, un espejo que miente

El mercado, un espejo que miente

La recompra no es solo un gesto de generosidad hacia los accionistas. Es también una señal de debilidad disfrazada de fortaleza: el banco no encuentra nada mejor que hacer con su dinero que comprarse a sí mismo. Ni fusiones, ni adquisiciones, ni proyectos de innovación. Solo autoprotección. El mercado lo sabe y, por eso, el precio de la acción se ha quedado estancado en los 3,1 euros, lejos de los 4,5 euros que tocó en 2018.

El programa, autorizado por la junta de accionistas, se ejecuta a través del Mercado Continuo y CBOE DXE. Es una operación a vista de todos, pero con la elegancia de quien no quiere levantar sospechas. Cada día, un poco. Cada semana, un poco más. Hasta que el capital excedente se esfume y el banco vuelva a parecer flaco y eficiente.

La ironía es demoledora: Sabadell, que tanto ha sufrido por su imagen de banco regional, ahora se convierte en el primero de España en devorar sus propias acciones con esta intensidad. Mientras Santander y BBVA sueñan con conquistas americanas, el catalán se mira al ombligo y descubre que su mejor inversión es él mismo. El ego, en fin, también tiene precio: 435 millones de euros. Y aún le quedan 195 millones por gastar.