Sainz advierte: la f1 jugó con fuego y bearman pagó el precio

Carlos Sainz no se mordió la lengua. Decimoquinto en el Gran Premio de Japón y con un Williams que no da para más en este momento, el madrileño aprovechó el micrófono de DAZN para decir lo que llevaba tiempo queriendo decir: el accidente de Ollie Bearman en Suzuka no fue una sorpresa. Era una deuda pendiente de la reglamentación.

Una advertencia ignorada que acabó en el muro

«Llevamos avisando los pilotos a la FIA y a la FOM que era cuestión de tiempo que un accidente así pasase», declaró Sainz con una calma que resulta más incómoda que cualquier grito. Bearman, piloto de Haas, intentaba adelantar al Alpine de Franco Colapinto en la curva Spoon en la vuelta 22 cuando las diferencias de velocidad generadas por el uso del boost le obligaron a una maniobra brusca. El resultado: el monoplaza contra el muro. El británico salió por su propio pie, cojeando, y con la suerte de que no fue a más.

El problema de fondo no es ese accidente concreto. Es que los pilotos llevan meses señalando las disparidades de velocidad que provoca el nuevo sistema, y la respuesta institucional ha sido, en el mejor de los casos, tibia. Sainz lo resumió con una frase que no deja escapatoria: «Me da igual que vayamos medio segundo o un segundo más lentos por vuelta. Como categoría tenemos que mejorar».

Miami como fecha límite no oficial

Miami como fecha límite no oficial

El piloto de Williams fue explícito en los plazos. Espera que la Fórmula 1 «recapacite» y que los equipos no se pongan «muy de frente», porque lo que viene a continuación son circuitos como Miami, donde las consecuencias de estos fallos reglamentarios pueden ser bastante más graves que una cojera. La presión sobre la FIA y la FOM existe, pero el reloj corre.

Sainz añadió que si los pilotos son escuchados, los cambios llegarán. La condición es precisamente esa: que alguien escuche. Históricamente, no es la virtud más desarrollada del paddock cuando hay intereses económicos encima de la mesa.

El williams que no tiene con qué pelear

El williams que no tiene con qué pelear

Al margen de la polémica reglamentaria, Sainz fue igual de directo sobre su situación deportiva. El Williams no tiene ritmo. No hay otra forma de decirlo. «Claramente a ritmo no podemos», reconoció, y explicó que la única vía para sumar algo pasa por la estrategia, las buenas salidas y aguantar lo que se pueda detrás de coches más rápidos.

El decimoquinto puesto de Suzuka es, según sus propias palabras, «lo máximo que podían lograr». No hay eufemismo que valga. Sainz cerró con una exigencia interna: «Hay que apretar el botón de reset y llegar a Miami con un paso adelante claro». Una frase que suena a ultimátum hacia su propio equipo tanto como a promesa.

Dos problemas distintos, una misma carrera. El piloto madrileño salió de Japón sin puntos, pero con la autoridad moral de quien avisó antes de que ocurriera lo que ocurrió.