San francisco de macorís amanece bajo un diluvio anunciado: 88 % de lluvia y 26 °c de máxima

La ciudad amaneció envuelta en un manto gris que no cederá. A las 6:00 a.m. ya soplaban vientos de 32 km/h y el termómetro marcaba 17 °C; para mediodía trepará hasta los 26 °C, pero el cielo seguirá opaco y cargado. El Instituto Nacional de Meteorología advierte que el agua caerá con un 88 % de probabilidad durante el día y un 80 % cuando caiga la noche. La nubosidad se fijará en 81 % y 79 %, respectivamente, y los rayos UV se mantendrán en nivel 3: suficiente para quemar a quien se confíe.

El cibao se vuelve un sartén húmedo

San Francisco de Macorís, corazón del valle que alimenta al país, se convierte hoy en un laboratorio de humedad. El aire llegará empapado; la sensación térmica rozará los 30 °C aunque el mercurio no los alcance. Las calles de la avenida Juan Pablo Duarte ya lucen charcos que el tránsito redefine cada minuto. El comercio ambulante apura el desmonte de sus puestos: nadie quiere perder mercancía bajo un aguacero que puede dejar 30 l/m² en pocas horas.

El panorama no es coyuntural. Entre mayo y octubre la ciudad suele recibir el 65 % de sus lluvias anuales. La topografía del Cibao —encajonado entre la Cordillera Oriental y la Septentrional— actúa como embudo que atrapa los nubarrones del Atlántico. El resultado: un promedio de 1.400 mm de precipitación que convierte los arrozales en espejos y desborda los canales de riego construidos hace cuatro décadas.

¿Por qué importa este lunes lluvioso?

¿Por qué importa este lunes lluvioso?

Porque el 31 % de la yuca y el 24 % del plátano que consumen Santo Domingo y Santiago salen de los campos que rodean San Francisco de Macorís. Cada día de exceso hídrico retrasa la cosecha y eleva el precio en la Central de Abastos. La semana pasada el racimo de plátano subió de 165 a 190 pesos; si la lluvia persiste, puede tocar los 220 antes de Semana Santa.

Además, la ciudad es un nudo vial: la Carretera Duarte —que une norte y sur— atraviesa su perímetro urbano. Un deslizamiento en la loma de La Yuca, habitual cuando el agua satura la arcilla, paraliza el transporte de carga proveniente del puerto de Haina. El año pasado, 12 horas de cierre dispararon el costo del contenedor en un 15 %; hoy, con el precio del combustible en 289 pesos por galón, cualquier demora se vuelve boomerang para la inflación doméstica.

La alerta naranja está activa desde las 5:00 a.m. El COE regional ha preposicionado 35 camionetas, 8 topadoras y 92 refugios. Pero la lección de María (2017) y Fiona (2022) recuerda que los ríos Guananito y Jaya se desbordan en menos de 90 minutos cuando las celdas cumulonimbo se anidan sobre la cuenca. Hoy, el radar de Puerto Rico detecta una formación que avanza a 25 km/h: llegará al mediodía.

Así que el consejo no es el de siempre. No se trata solo de llevar paraguas. Se trata de revisar el tanque de gasolina, de despejar las alcantarillas delante del portón, de bajar la velocidad en la curva del Tanquecito donde el asfalto se vuelve espejo. Y, sobre todo, de entender que cada gota que cae sobre el techo de zinc termina traduciéndose en números rojos en la balanza de los que menos tienen. La lluvia, aquí, no es un poema: es contabilidad.