San roque esconde un matadero: 30 ovejas pudriendo y el dueño sin darles agua

La Guardia Civil se llevó la mano a la nariz antes de cruzar la verja. El hedor era tan denso que se pegaba al paladar. Dentro del cortijo de San Roque había 30 cuerpos de oveja en descomposición, algunos convertidos en alfombras de huesos y lana, y todavía quedaban animales vivos que apenas podían levantar la cabeza. El agua era un recuerdo, el pienso una broma cruel.

La inspección que nadie pidió hasta que fue tarde

La inspección que nadie pidió hasta que fue tarde

Los hechos saltaron en febrero, cuando una denuncia anónima llegó a la comandancia de Algeciras. La finca, registrada como explotación ovina, parecía un campo de batalla: vallas oxidadas, bebederos secos, heno enmohecido. Los agentes, acompañados de un veterinario de la Oficina Comarcal Agraria, contaron cadáveres mientras los supervivientes se arrastraban hacia ellos, lamidos por la deshidratación. La imagen ha sido corroborada por las fotografías que ahora instruyen la causa por presunto delito de maltrato animal.

El responsable de la granja, un ganadero con licencia vigente, no pues explicar por qué los animales llevaban semanas sin atención veterinaria. Su silencio ha derivado en un expediente judicial que puede costarle entre uno y dos años de cárcel y, sobre todo, la prohibición de trabajar con animales de cuatro a ocho años. La ley de bienestar ganadero no admite medias tintas: la omisión también es crueldad.

Los agentes se llevaron los cuerpos para necropsia y trasladaron a los sobrevivientes a un centro de recuperación. La mitad, según el parte, «tienen opciones». La otra mitad llegó demasiado tarde. El caso ha vuelto a encender la polémica sobre el control de las explotaciones de ovinos en el Campo de Gibraltar, una comarca donde el Ministerio de Agricultura apenas realiza inspecciones de oficio desde 2021.

El dueño, en libertad provisional, tendrá que declarar en los próximos meses. Mientras tanto, la tierra donde pastaban las ovejas ha quedado desolada: un solar de lana negra y silencio absoluto que huele a vergüenza ajena.