Sánchez arremete contra israel tras la muerte de dos cascos azules en el líbano

La madrugada del domingo cruzó una línea roja más en el sur del Líbano. Un proyectil impactó contra una base de la FINUL y dejó a dos cascos azules indonesios muertos. Pedro Sánchez no tardó en estallar: «Los ataques a las misiones de paz de la ONU son una agresión injustificable a toda la comunidad internacional». La condena llegó antes incluso de que se confirmara el segundo fallecido. La ministra Margarita Robles terminó de cerrar el círculo: España tiene 700 militares en la zona y la tensión les atraviesa a diario.

Israel bajo la lupa de la moncloa

Israel bajo la lupa de la moncloa

El Ejecutivo exige a Tel Aviv que «detenga las hostilidades» y que aclare el origen del disparo. No es la primera vez que los bombardeos israelíes —en teoría dirigidos contra Hizbulá— alcanzan posiciones de la ONU, pero la frialdad con la que esta vez se ha producido la doble mortandad ha encendido las alarmas en Madrid. El mensaje de Sánchez en X fue tajante: «España condena tajantemente estos hechos». Ningún matiz, ninguna palabra de condolencia por delante.

El sur del Líbano se ha convertido en un polígono de tiro. Desde que Irán y Israel elevaron la guerra a enésima potencia, los cascos azules patrullan entre escombros y sirenas. Los 700 españoles desplegados en UNIFIL cumplen con el mandato de la ONU: vigilar el alto el fuego de 2006 que ya nadie respeta. Ahora temen ser el próximo blanco.

La comunidad internacional calla, Israel sigue bombardeando y Hizbulá responde con misiles. Entre medio, los cascos azules. Ayer eran dos indonesios. Mañana podrían ser españoles. La Moncloa lo sabe y, por eso, esta vez la condena no fue protocolaria: fue un ultimátum vestido de tuit.