Sánchez cambia piezas: cuerpo sube, el pp estalla y lópez devuelve fuego

El tablero se mueve. Carlos Cuerpo acaba de estrenar despacho en Moncloa y ya huele a pólvora política. En menos de 48 horas, el nuevo vicepresidente económico ha pasado de ser «el técnico que salvaba» a convertirse en el diana preferido del PP. La respuesta del PSOE ha sido una andanada de desprecio contra desprecio.

Enma López, portavoz adjunta del partido en el gobierno, cargó este lunes contra la «política del insulto» de los conservadores. «Sólo les queda el insulto», espetó en La Hora de la 1. Su diagnóstico: falta de proyecto y «nivel de oposición penoso». La frase que más duele: «Hace un mes Cuerpo les gustaba; ahora, nada».

El pp no se anda con eufemismos

Miguel Tellado, número dos de Núñez Feijóo, disparó el sábado sin censura. Calificó de «trampa» presentar a Cuerpo como perfil «técnico y mansito» y le endosó la etiqueta de «número dos del Gobierno más corrupto de la historia». La metáfora fue demoledora: «Aceptar ser vicepresidente de Sánchez es aceptar ser el número dos de la corrupción, del sectarismo y de la degeneración institucional».

El motivo del cambio: Pedro Sánchez sacó a María Jesús Montero de la Vicepresidencia Económica para que lidere la campaña andaluza y colocó a Cuerpo como escudo frente a la tormenta económica que se avecina. Arcadi España, hasta ahora secretario de Estado de Política Territorial, hereda Hacienda. Un relevo que, en palabras de Tellado, «solo demuestra que el presidente sigue acaparando poder en torno a sí mismo».

¿5.000 Millones bastan para callar la guerra?

¿5.000 Millones bastan para callar la guerra?

López contrataca con cifras. Defiende el paquete anticrisis de 5.000 millones —que incluye el recorte del impuesto especial de gasolina— y asegura que «el precio del combustible ya bajó el mismo día de aprobarse». Su mensaje: las «excusas» del PP «no valen» y prueba de ello es que «en siete años no han votado a favor de un solo decreto social».

La socialista sube el tono: «Los españoles ya no entienden nada». Y remata contra Vox: «Hablan de los productores del campo, pero luego apoyan a quien les impone aranceles». Una forma de recordar que la derecha no solo discute nombres, sino también alianzas.

Con el tablero en ebullición, la pregunta no es quién gana la bronca de hoy, sino cuánto durará Cuerpo como escudo antes de que la crisis —o su propio partido— pida otro sacrificio. La partida apenas empieza.