Sánchez desata guerra política con reforma del aborto en plena precampaña

En una jugada que el Partido Popular califica de cortina de humo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha impulsado una nueva reforma constitucional para blindar el derecho a la interrupción del embarazo. La decisión, aprobada en Consejo de Ministros, llega en un momento de máxima tensión política, con el Tribunal Supremo iniciando juicio contra el exministro José Luis Ábalos por presuntas irregularidades en contratos de mascarillas, y en plena precampaña andaluza, donde la candidata socialista, María Jesús Montero, se prepara para defender la medida.

El pp acusa a sánchez de desviar la atención

Desde Génova, la sede del PP, las acusaciones han sido directas: el Ejecutivo busca deliberadamente enterrar el escándalo judicial de Ábalos bajo la alfombra de un debate ideológico prefabricado. Fuentes internas del partido aseguran que el Gobierno es consciente de la falta de mayoría parlamentaria necesaria para aprobar la reforma constitucional, y por lo tanto, se trata de un ejercicio de “propaganda” sin fundamento real. “El Gobierno se está acostumbrando a llevar medidas al Consejo de Ministros que saben que no serán aprobadas en las Cortes Generales”, declararon a Europa Press.

La ironía, según los populares, reside en el momento elegido: en vísperas de las elecciones andaluzas, Sánchez intenta movilizar a su electorado con una cuestión que, a su juicio, ya está suficientemente amparada en la legislación vigente y avalada por el Tribunal Constitucional. No es la primera vez que el aborto se utiliza como ariete político. En octubre de 2025, el PP ya descartó la posibilidad de apoyar una reforma constitucional, insistiendo en que el tema es “una distracción” orquestada por el Gobierno para evadir la atención sobre los múltiples casos de corrupción que lo rodean.

Un debate polémico con raíces profundas

Un debate polémico con raíces profundas

La propuesta de blindar el aborto en la Constitución se enfrenta a una oposición férrea. El PP ha reiterado que la legislación actual ya garantiza el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo dentro de unos plazos establecidos, y que cualquier intento de reabrir el debate es una estrategia dilatoria destinada a desviar la atención de los problemas reales que aquejan al país. Recordemos que en julio de 2025, el Congreso Nacional del PP evitó abordar el tema en su ideario político, reconociendo la diversidad de sensibilidades existentes dentro del partido sobre cuestiones tan delicadas.

Feijóo, líder de la oposición, ha insistido en que el verdadero debate que España necesita es sobre “natalidad, conciliación y futuro”, y ha prometido impulsar medidas para que ninguna mujer se vea obligada a renunciar a la maternidad por motivos económicos o laborales. Mientras tanto, el Gobierno se aferra a la necesidad de “consagrar la libertad y la autonomía de las mujeres”, aunque sin contar con el apoyo esencial del PP para lograr su objetivo.

La cifra habla por sí sola: el bloqueo político en torno a la reforma del aborto pone de manifiesto la profunda división ideológica que atraviesa el país, y la dificultad de alcanzar acuerdos en cuestiones tan sensibles. La precampaña andaluza se presenta, por tanto, como un escenario de intensos debates y acusaciones cruzadas, donde el aborto se erige como un nuevo campo de batalla político.