Semana santa: ley seca azota a cdmx y más estados
El fervor religioso se mezcla con restricciones severas: varias alcaldías de la Ciudad de México, junto con municipios en el Estado de México y Tlaxcala, se sumergirán en una Ley Seca durante Semana Santa. Una medida, anunciada a través de la Gaceta Oficial, que busca, al menos en teoría, mitigar incidentes y preservar el orden durante estos días de reflexión y celebración.
¿Dónde y cuándo estará prohibido el alcohol?
La restricción, que entrará en vigor el próximo jueves 2 de abril a las 00:00, no es uniforme. Cuajimalpa levantará la prohibición el domingo 5 de abril, mientras que en Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Magdalena Contreras, la medida concluirá el viernes 3, sábado 4 respectivamente. La ambigüedad en las fechas, tal como se detalla en la Gaceta Oficial, exige una consulta minuciosa para evitar sorpresas desagradables, especialmente para aquellos que planean disfrutar de la festividad en la capital.
Pero hay un detalle que complica aún más el panorama: Cuautitlán Izcalli, en el Estado de México, extenderá la Ley Seca desde el jueves 2 hasta el domingo 5, una duración superior a la observada en la mayoría de las alcaldías de la Ciudad de México. En Tlaxcala, la restricción se aplicará en sus 39 comunidades, también entre el 2 y el 5 de abril, con operativos especiales desplegados en Huamantla.
La imposición de la Ley Seca varía significativamente de una entidad a otra, lo que refleja la autonomía de cada gobierno local para determinar las medidas más adecuadas en función de sus propias necesidades y particularidades. La cifra habla por sí sola: las sanciones por infringir la medida pueden ascender a entre 2,375 y 3,394 pesos, acompañadas de arrestos administrativos de 25 a 36 horas y, en algunos casos, incluso trabajo comunitario de 12 a 18 horas. Una disuasión considerable, aunque su efectividad real en la práctica es materia de debate.
Más allá de las alcaldías y municipios afectados, lo que realmente llama la atención es la ausencia de una regulación nacional unificada. La Ley Seca, en México, se erige como un instrumento discrecional, activado en función de eventos específicos como jornadas electorales, festividades patrias o, en este caso, Semana Santa. La falta de una base legal sólida y la variabilidad en su aplicación generan confusión y, en ocasiones, incluso críticas por considerarse una medida excesivamente restrictiva.
La colocación de avisos prohibitivos en colonias como Magdalena Atlazolpa, visible en redes sociales, es un recordatorio tangible de la presencia del estado y de la vigilancia que se espera durante estos días. Pero la verdadera pregunta es si esta restricción, impuesta con la mejor de las intenciones, logrará su objetivo primordial: garantizar un Semana Santa más seguro y ordenado para todos.

Un recurso recurrente, pero sin garantías
La Ley Seca, lejos de ser una novedad, se ha convertido en un recurso recurrente para las autoridades mexicanas en diversos contextos. Sin embargo, su eficacia sigue siendo cuestionable. La historia nos enseña que, si bien puede disuadir a algunos, también puede generar un mercado negro y, en algunos casos, incluso exacerbar la tensión social. Lo que sí es innegable es que, en esta ocasión, la medida se ha implementado con una contundencia notable, dejando claro que el orden público es una prioridad durante estos días de Semana Santa.