Sevilla encara un lunes sin gota de lluvia y vientos de 41 km/h

Sevilla amanecerá este lunes 30 de marzo con el cielo casi despejado y la certeza de que ni una sola gota de agua romperá el pulso árido de la ciudad. La probabilidad de lluvia es del 0% día y noche, mientras el viento soplará con ráfagas de hasta 41 km/h que barrerán los últimos restos de humedad del aire.

Subtropical seco y temperaturas que rozan los 21 grados

El termómetro trepará hasta los 21 °C en plena hora punta y caerá hasta los 8 °C antes del amanecer. La nubosidad apenas alcanzará el 14% durante el día y desaparecerá por completo al anochecer, dejando paso a un sol que elevará el índice ultravioleta hasta 7: suficiente para quemar la piel en menos de media hora si se abandona el protector.

La capital andaluza vive bajo el paraguas del clima mediterráneo continental que Köppen cataloga como Csa: veranos secos y sofocantes, inviernos suaves y lluvias concentradas entre octubre y abril. La estación de Sevilla-San Pablo registra una media anual de 19,2 °C, la más alta de la península ibérica. En julio el mercurio se dispara hasta rozar los 40 °C; en enero se conforma con 11 °C.

La última nevada, hace quince años

La última nevada, hace quince años

La ciudad apenas conoce la nieve. Solo ha nevadado tres vees en lo que va de siglo y la última fue el 10 de enero de 2010, cuando una capa fina de blanco desconcertó a los sevillanos y colapsó el tráfico durante unas horas. En los archivos figura también el -5,5 °C del 12 de febrero de 1956 y los 46,6 °C del 23 de julio de 1995, récord que estuvo a punto de pulverizarse en la ola de calor de 2022.

Las lluvias se cuentan por días, no por intensidad: apenas 51 jornadas con precipitaciones al año. Diciembre suele ser el más generoso en agua; agosto, el más avaro. Por eso, quien busque caminar por el Guadalquivir sin sudar la gota gorda debe apostar por la franja que va del 20 de marzo al 20 de junio o bien del 15 de septiembre al 31 de octubre, cuando las temperaturas rondan los 25 °C y el aire huele a azahar.

España se reduce a cuatro climas que se codean en 500 km

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Más allá de la clasificación académica que habla de trece tipos, la península se rige por cuatro grandes regímenes atmosféricos que conviven en un radio de 500 kilómetros. El atlántico húmedo amarra Galicia y el Cantábrico con veranos frescos y lluvias bien repartidas. El mediterráneo continental abraza la fachada este y el sur con veranos secos y cálidos que Sevilla sufre en carne propia. El mediterráneo de veranos frescos trepa por la Meseta Norte y se cuela en el interior de las islas occidentales de Canarias. El estepario frío se queda con el sureste, el Valle del Ebro y la Meseta Sur, donde las precipitaciones son una quimera y el termómetro oscila entre el glacial invierno y el calor sofocante del estío.

La primavera y el otoño siguen siendo los únicos aliados del viajero. En esos días España olvida los 3.000 soles anuales que presume y se vuelve habitable al aire libre. El lunes sevillano es un anticipo de ese respiro: sol, viento en ráfagas y cero probabilidad de mojar el paraguas. Un regalo que dura lo que dura una jornada laboral.