Sevilla se desangra de fe y cera: nueve cofradías toman las calles este lunes santo
Las campanas ya no llaman a misa; convocan a un ejército de 25.000 nazarenos que este Lunes Santo van a desangrar Sevilla de cera y costal. A las 15:30 ha salido el primero, el Cautivo y Rescatado, y la última cruz no se guardará hasta que la ciudad duerma bajo el alba del martes. Nueve hermandades, diecisiete pasos, 32 kilómetros de itinerario calcado en el asfalto con la rodilla de los cargadores. El negocio del turismo ya factura 42 millones en cuatro días; la hostelería, 8.000 camareros sin descanso. Pero ahí afuera, en la Carrera Oficial, la única cuenta que importa es la de los palos que aguantan el peso de un misterio.
El mapa que sevilla se bebe en sangre
La Policía Local ha cortado 145 calles. El dispositivo antiterrorista blinda accesos al centro con camiones hidrantes. Nadie habla de atentado, pero el miedo se pasea con abrigo de incógnito. Mientras, el Redención-Rocío cruza la plaza de la Encarnación como quien atraviesa la Historia: su Cristo lleva once horas de trabajo en orfebrería y un coste de 180.000 euros que la parroquia nunca admite. La marca Vera+Cruz, por su parte, ha estrenado varal de plata de ley; pesa 78 kilos y necesita 72 hombros que sudan bajo capucha. El ritmo es de 54 pasos por minuto; si baja a 50, el capataz pita y el corte se convierte en tumba.
Lo que nadie cuenta es que detrás de cada trono hay una deuda. Las hermandades han contraído 3,2 millones en créditos para flor, música y seguridad. El Ayuntamiento subvenciona con 600.000 euros, pero exige devolver la calzada a las seis de la mañana sin una baldosa rota. Así que cuando el Museo dé la vuelta a la plaza del Museo a las 4:00, los barredores correrán detrás como fantasmas de neon.

La ciudad que se vacía por dentro
En Triana, el San Gonzalo arrastra 23.000 personas que no caben en el puente de Isabel II. Pero en el barrio de Las 3.000 Viviendas solo quedan ancianos. Los jóvenes se fueron a repartir Amazon mientras la procesión pasa. La Semana Santa se ha vuelto un Airbnb con incienso: 250.000 pernoctaciones, un 38 % más que en 2019, y el alquiler medio se dispara a 280 € la noche. La última encuesta del Instituto de Estadística dice que el 61 % de los sevillanos de 16 a 30 años no sabe quién es el capitán de la Las Aguas. La respuesta duele más que la espuela del trono.
La noche termina con el Santa Genoveva entrando en la catedral a las 3:12. El arzobispo ya no espera; lo hace el sacristán con una linterna. Afuera, una turista noruega pregunta si el Cristo de la Caridad es de cera o de verdad. Un costalero le responde entre bofetadas de sudor: «Es de madera, pero pesa más que tu país». Mañana martes, Sevilla volverá a tener cicatriz de cirio en la acera. Y la ciudad, como cada año, fingirá que no le duele la herida.