Sheinbaum desacredita a greenpeace y minimiza el mayor derrame de crudo del golfo de méxico

La presidenta Claudia Sheinbaum dedicó ayer más de diez minutos de su conferencia matutina a descalificar una infografía que Greenpeace México jamás firmó. El objetivo: desviar la atención de 630 km de litoral impregnados de hidrocarburos y de mil 146 accidentes petroleros registrados en el país desde 2008.

El truco le funcionó. En las redes quedó la foto errónea. No los datos.

El cebo que mordió la mañanera

La infografía cuestionada —una imagen de archivo de 2015 que mostraba un delfín varado en Grand Isle— fue difundida por el portal El Independiente y compartida por usuarios que la atribuyeron a Greenpeace. Sheinbaum exhibió ese cartón para desmontar, supuestamente, la “falta de rigor” de la ONG. Pero omitió el segundo párrafo del comunicado de Greenpeace: la mancha detectada por satélite cubre desde Coatzacoalcos hasta Progreso, incluye restos de crudo ligero y coincide con la ruta de buques fletados por Pemex.

Aleira Lara, directora ejecutiva de la organización, lo dijo sin ambages en Carmen Aristegui: “Se quedaron con la foto y tiraron la ciencia”.

La versión que no cierra

La versión que no cierra

El Grupo Interinstitucional —integrado por Semar, Semarnat, Sener, ASEA, Pemex y Profepa— insiste en que el derrame proviene de un vertimiento ilegal y dos chapopoteras naturales. Sin embargo, el Sistema de Detección y Monitoreo de Hidrocarburos Marinos, que analizó 70 imágenes de Sentinel-1 y Sentinel-2 entre el 8 de febrero y el 22 de marzo, descarta la teoría de los manantiales naturales: la extensión, la forma alargada y la persistencia de la mancha coinciden con un vertido reciente, no con los patrones históricos de Cantarell.

El informe, elaborado por el Instituto de Investigaciones Oceanológicas, Sedna y Ecosur, ni siquiera fue menciado en la conferencia de prensa.

El negocio que se niega a morir

El negocio que se niega a morir

Mientras Sheinbaum y Greenpeace intercambian recriminaciones, la industria petrolera sigue facturando. Desde 2008 se registran mil 146 accidentes: fugas en ductos, incendios en plataformas, derrames en ríos, tanques derrumbados. El último episodio empuja al Golfo de México al límite: nidificación de tortugas marina manchadas, delfinidos con hígados saturados de hidrocarburos y pescadores de Alvarado que ya no encuentran camarón limpio.

Greenpeace pide un cronograma de cierre de campos prioritarios y la suspensión de nuevas licencias de exploración. El gobierno, en cambio, perfila al gas natural como “puente de transición” y acelera la rehabilitación de la refinería de Salina Cruz.

La cifra habla por sí sola: 630 km de costa afectada equivalen a la distancia entre Madrid y Zaragoza. Ahí no hay foto de archivo. Hay crudo fresco que, cada marea alta, vuelve a manchar el agua y las cuentas de Pemex.