Sheinbaum exhibe 31 mil localizados y la furia de los colectivos estalla: '¿dónde están?'

Claudia Sheinbaum subió al estrado de Palacio Nacional con una cifra que, en teoría, debería calmar la angustia: 31 mil personas localizadas en cuatro meses gracias a un cruce de datos que parece magia de oficina. Pero en la sala de prensa pesaba otro número: 115 mil siguen sin nombre, sin rastro, sin tumba. La presidenta habló de 'actividad posterior' y de 'vacunas aplicadas'; afuera, Colectivo Familias Unidas gritaba que una credencial del INE no devuelve a un hijo.

El algoritmo que encuentra… ¿vivos?

El mecanismo es tan simple como despiadado: el Gobierno coteja el padrón de desaparecidos con registros oficiales —IMSS, INE, vacunación— y, si aparece una coincidencia, da el caso por 'resuelto'. Sheinbaum lo defendió: 'No es un borrón; es una pista para devolver a la familia'. Lo que omitió es que muchas de esas 'pistas' nunca se traducen en reencuentro: la Comisión Nacional de Búsqueda admite que 4 de cada 10 'localizados' no han sido contactados ni avisados de que figuraban como desaparecidos.

En el auditorio nadie preguntó por los muertos. Porque hay un silencio estadístico: si una persona fue cremada en fosa común o arrojada a una narco-fosa, su CURP nunca volverá a parpadear en una base de datos. El algoritmo, entonces, solo encuentra a quienes decidieron fugarse o a quienes el crimen organizado dejó vivir. El resto —los 84 mil que faltan desde 2006— sigue siendo polvo sin número.

La secretaria que gasta 8 horas diarias en desaparecidos

La secretaria que gasta 8 horas diarias en desaparecidos

Sheinbaum insiste: 'La Secretaría de Gobernación dedica mucho tiempo'. Lo cierto es que Luisa Alcalde —titular de la dependencia— ha convertido su agenda en un rompecabezas de reuniones con gobernadores que no encuentran, fiscales que no investigan y madres que ya no lloran. El presupuesto para búsqueda en campo creció 18 %, pero la mitad se devolvió por 'falta de proyectos ejecutables'. Traducción: no hay peritos, no hay fiscalías capaces de procesar restos, no hay política de exhumación masiva.

El resultado es un círculo vicioso. Las comisiones estatales reciben 3 mil pesos por cada cateo que realizan; un equipo forense de la Coahuila confiesa que 'a veces excavamos con palas porque la sierra eléctrica se descompartió hace año y medio'. Sheinbaum prometió 200 antropólogos nuevos; hasta ahora hay 37 contratados y 12 renunciaron por amenazas.

El hueso que no entra en excel

El hueso que no entra en excel

La presidenta terminó su intervención con una frase que sonará a epitafio: 'Nunca hemos negado la responsabilidad del Estado mexicano'. Fue la única vez que bajó la voz. Porque la responsabilidad también es de los anteriores y ella lo sabe: el 70 % de las desapariciones ocurrió antes de diciembre de 2023. Pero el hueso duro es que, mientras el crimen siga operando con el mismo mapa de cuotas y complicidades, los datos seguirán siendo un espejismo.

Al salir del recinto, Mercedes Hernández —líder de Madres Buscadoras de Sonora— me dio su versión de la cifra: 'De esos 31 mil, 28 mil son migrantes que cruzaron a Estados Unidos y se olvidaron de avisar. A los que seguimos buscando en fosas de San Fernando o El Fenómeno no nos aparece ni un nombre'. Luego me mostró su cuaderno: lleva 14 años anotando fechas, huesos, fragmentos. Ninguna fila coincide con el Excel que Sheinbaum presume.

La historia no necesita moraleja. Solo un dato final: en lo que va del año han aparecido 450 cuerpos en fosas clandestinas; solo 37 han sido identificados. El resto —413 siluetas— aguarda que algún algoritmo humano, alguna madre con pala, alguna fiscal que no tenga miedo, escriba su nombre en una base de datos que no los borre. Mientras tanto, 31 mil es solo un número que suena a victoria en conferencia y a burla en las cunetas.