Sheinbaum frena el pánico cambiario: “el peso está en su margen, no hay crisis”
La mandataria desactivó la alarma. Mientras los grupos de Whatsatsapp estallaban con memes del dólar desbocado, Claudia Sheinbaum salió a la conferencia matutina con una frase que resume su estrategia: “No es un asunto de preocupación”. El peso se tambalea, pero ella asegura que el país tiene reservas “históricas” y que la volatilidad es apenas un susurro dentro del rango permitido.
El petróleo, el verdadero dolor de cabeza
Lo que sí la hace arrugar la frente es el barril. El cierre de facto del estrecho de Ormuz —esa arteria por la que fluye el 20 % del crudo global— ya encendió los precios y, con ellos, el costo del diésel que mueve camiones y precios en México. Sheinbaum lo admitió sin rodeos: “Sí es un problema”. La solución, dice, está en un pacto voluntario con gasolineros para mantener un margen máximo de 2 pesos entre el mayoreo y el surtidor. El acuerdo, firmado en febrero, no es ley; es una tregua de mercado que ahora se revisa palmo a palmo.
Pemex ya recalcula precios en terminales y esta semana definirá si el diésel recibe un freno adicional. La jugada es política: evitar que la inflación transportada llegue al ticket de la tortilla y estalle en las redes antes que en los datos oficiales.

La apuesta por la calma
Sheinbaum apuesta todo a una narrativa de control. Mientras otros países dan volantazos monetarios, ella prefiere mostrar bóveda: reservas por 220 000 millones de dólares, flujo de remesas récord y un Banco de México que, según ella, duerme sin pesadillas. El mensaje es claro: el peso puede temblar, pero no se rompe.
La jugada tiene fecha de caducidad. Si el conflicto en el Golio Pérsico se alarga y el crudo se dispara más allá de los 100 dólares, la presión llegará al surtidor y la frase de “no hay problema” podrá volverse un eco difícil de sostener. Por ahora, la presidenta prefiere que el país respire hondo y mire sus propios números: inversión privada sin desplome, reservas sin grietas y un tipo de cambio que, según ella, aún baila dentro del piso.