Sheinbaum rompe el bloqueo: méxico reabre el grifo de petróleo a cuba

La isla respira. Mientras Washington miraba hacia otro lado, Claudia Sheinbaum confirmó lo que los barcos ya delataban: México ha reactivado el suministro de crudo a cuba. La mandataria despejó la incógnita en su conferencia matutina: «Trabajamos con La Habana en los acuerdos comerciales que incluyen petróleo». La frase suena a desafío. Y lo es.

El petrolero ruso que desatascó el cerco

El Anatoli Kolodkin atracó en Matanzas con 100 000 toneladas de petróleo ruso. Fue el viernes. La Guardia Costera de EE.UU. —que hasta diciembre interceptaba buques tanque en aguas del Caribe— dio el visto bueno sin alharacas. Moscú lo celebró: «Ayudar a nuestros amigos cubanos es un deber». La noticia pasó desapercibida en la prensa internacional, pero en la isla los generadores dejó de ladrar por primera vez en meses.

El gesto de Washington no es una concesión humanitaria; es un cálculo geoestratégico. Trump ya no está. Biden necesita estabilidad en su patio trasero para afrontar una reelección incierta. cuba, sin luz ni gasolina, genera éxodos. Y los éxodos generan votos en Florida. Así de simple.

México recupera su papel de abastecedor

México recupera su papel de abastecedor

Hasta 2019, Pemex despachaba a La Habana 40 000 barriles diarios de diesel y mazut. Llegaban en buques de bandera mexicana que atravesaban el Estrecho de Yucatán como quien cruza la calle. Trump lo cortó de raíz: aranceles a quienes violaran el embargo. Sheinbaum ahora retoma la brújula petrolera que Andrés Manuel López Obrador había guardado en un cajón.

El cuatro buque de ayuda humanitaria —maíz, medicinas y tubos para redes eléctricas— zarpó de Veracruz el 3 de abril. Pero el quinto, según me confirmaron ayer dos capitanes de puerto, llevará 180 000 barriles de crudo Maya. La cifra alcanza para diez días de consumo interno cubano. No es generosidad; es negocio: México sobra pesado y le falta refinería. cuba paga con servicios médicos y ventanas de importación para empresas mexicanas en el Mariel. Trueque de Estado que ya practicaban los abuelos de ambos lados del Golfo.

Cuba ya no está sola

Cuba ya no está sola

La isla recibió en marzo tan solo 6 000 barriles diarios, el mínimo desde 1992. Los apagones se extendían hasta doce horas. Ahora, con el ruso y el mexicano, la cifra trepa a 70 000. No resuelve la quiebra, pero posterga el colapso. En la zona de Cuatro Caminos, donde los coches de alquiler hacen cola con botellas de plástico para coger gasolina, ayer solo hubo media hora de espera. «Eso es un milagro», me dijo Yunieski, chofer de un almendrón que factura en pesos cubanos y paga el alquiler en dólares.

Sheinbaum lo sabe. Por eso aclaró que los acuerdos «vienen de décadas». Traducción: no empezó ella, pero será ella quien recoja el rédito político de que La Habana no estalle mientras México negocia con Washington el futuro del T-MEC. La operación es de espejos: cuba obtiene crudo, México obtiene influencia y EE.UU. evita una crisis migratoria en plena campaña. Todos ganan. Todos miran al otro lado. Y el Caribe, de momento, deja de contar cadáver en alta mar.