Siete muertos en 48 horas: semana santa arranca con la peor cifra en carretera desde 2019
Las vacaciones apenas han empezado y ya hay siete familias que no volverán a abrir la puerta esperando a su hijo, a su padre, a su abuela. Dos motoristas, dos peatones y tres conductores han muerto en solo 48 horas, entre la tarde del viernes y las ocho de la noche de este domingo. La DGT aún no suma los cadáveres de Cataluña, País Vasco ni los atropellos dentro de ciudad: la cifra real es mayor.
El motorista de 23 años que se fue solo
El domingo, en Campillejo (Guadalajara), un chico de 23 años se salió de la GU-186. No había curvas imposibles ni niebla: la vía se lo tragó a las 16:30. Su moto, una Kawasaki de 600 cc, quedó hecha trizas entre los matorrales. Es el segundo motorista que muere en lo que va de operativo; el viernes otro joven se estrelló contra un guardarraíles en la A-2, cerca de Zaragoza.
Mientras, en Vilanova de Arousa (Pontevedra), una mujer de 88 años intentaba cruzar la PO-549 cuando un turismo la arrolló a escasos metros del paso de peatones. El conductor, un vecino de 54 años que iba a comprar pan, dijo a la Guardia Civil que «no la vio hasta que fue tarde». La anciana murió en el acto. El sábado, otro peatón cayó en la N-232 a las cuatro de la madrugada, en Rincón de Soto (La Rioja). Llevaba ropa oscura y el coche que lo arrolló circulaba a 90 km/h.

4,3 Millones de coches en 60 horas
La primera fase del dispositivo especial termina esta medianoche. Entre las 15:00 del viernes y las 23:59 del domingo la DGT contabiliza 4,3 millones de desplazamientos. La segunda tanda empieza el miércoles 1 de abril y se alargará hasta la noche del lunes 6. Entre ambas, se esperan 17 millones de coches en carretera, el éxodo más denso del año. Lo que nadie dice: la media de muertos por accidente en Semana Santa se ha duplicado desde 2015.
La Guardia Civil de Tráfico ha desplegado 12.000 controles de alcoholemia y 7.500 de velocidad. Han pillado a 1.200 conductores con el móvil en la mano y a 311 ebrios. Pero los radares no detectan la fatiga ni la impaciencia que lleva a adelantar en línea continua. Tampoco miden el efecto de los 800 kilómetros de retenciones que ya se han formado en la A-3, la A-5 y la AP-7.
El lunes la DGT actualizará el balance. Mientras, las familias de los siete muertos ya han empezado los funerales. En Campillejo, los vecinos han dejado flores en el punto exacto donde la Kawasaki se desangró contra la cuneta. La corona dice: «Porque no vuelva a pasar». Pasa cada año.
