Sinner arrasa la gira del sol y ya acecha el trono de alcaraz
Jannik Sinner apagó la lluvia de Miami con dos puños de 6-4 y se llevó el Sunshine Double sin regalar ni un solo set. El italiano repite el gesto de Roger Federer en 2017 y, de paso, enciende la cuenta atrás del número uno.
La final empezó tarde, muy tarde. Dos horas de espera bajo un cielo que parecía querer boicotar la fiesta. Cuando el checo Jiri Lehecka saltó a la pista todavía olía a tormenta. Arrancó fuerte, buscando el réplica al ímpetu de un rival que parece jugar en cámara lenta. Tuvo tres bolas de break para adelantarse, pero las falló. Error garrafal. Sinner, como un reloj suizo de 19 años, esperó su turno y quebró en el séptimo juego. Eso bastó para el primer set.

El parón que no paró a sinner
Entonces llegó la segunda tromba: 90 minutos de diego intermedio, suficientes para desbaratar la concentración de cualquier mortal. Pero el de San Candido no es mortal sobre cemento. Volvió, rompió en el noveno y cerró con un sañudo 6-4 que dejó a Lehecka mirando las nubes.
El checo, 13 del mundo, se va con la miel en los labios: estuvo cerca, pero cerca no sirve cuando el rival encadena 24 sets seguidos ganando. La lección: para derribar a Sinner hace falta más que buena fe y un revés cruzado. Hace falta un milagro o, mejor, una pista de tierra batida.
Porque ahí está la próxima batalla. Con 8.990 puntos en el bolsillo, Sinner reduce la distancia con Carlos Alcaraz (9.150) a solo 160. Montecarlo, el lunes que viene, se convierte en un duelo directo por el trono. El murciano ya sabe que cualquier resbalón suyo catapultará al italiano al Olimpo.
Mientras, el circuito masca la bronca. Novak Djokovic, fuera de las dos últimas citas, observa cómo un chico que parece hecho de acero inoxidable le roba el centro del ring. El resto, advertidos: sobre dura, Sinner ya es un problema sin solución.
El Sunshine Double tiene nuevo dueño y el ranking tiene fecha de caducidad: la próxima semana, en el Principado. La gira de primavera promete fuego.
