Sinner y lehecka se juegan el título bajo lluvia que azota miami
La lluvia ha vuelto a hacer de las suyas en el Hard Rock Stadium. A las 17:30 hora local, cuando Jannik Sinner acababa de firmar un primer set demoledor (6-4) ante Jiří Lehecka, el cielo de Miami se ha abierto y ha obligado a detener la final del Masters 1.000. El italiano, número 2 del mundo, estaba a punto de iniciar el segundo set cuando la juez de silla ha suspendido el partido. Una pausa que ya se había producido antes: el choque debía comenzar a las 15:00, pero la primera tromba de agua lo retrasó 90 minutos.

El 'sunshine double' que sinner tiene a tiro
Sinner no solo pelea por un trofeo más. Busca convertirse en el octavo hombre de la historia que gana Indian Wells y Miami seguidas, el tan ansiado 'Sunshine Double'. El palmarés de esa hazaña incluye nombres como Federer, Nadal, Djokovic y Agassi. Lo que nadie cuenta es que el checo Lehecka, 22 años y 22 del ranking, ya le arrebató un set en la semana pasada en Indian Wells. Aquella derrota parcial ha servido de escarmiento al italiano, que hoy salió con la plancha caliente.
La pista rápida de Miami, habitualmente un auténtico horno, se ha convertido en una pista de baile resbaladiza. El vestuario murmura que la pelusa nueva del cemento, más blanca y menos abrasiva, favorece el juego plano de Lehecka, que ha ganado 10 de sus últimos 12 partidos. La estadística habla por sí sola: el checo ha devuelto el 43 % de primeros saques de rivales top-10 en lo que va de año.
Mientras los operadores cubren la pista con la lona transparente, el público mira el cielo y el radar de la ATP actualiza su app: el 68 % de probabilidad de lluvia se mantiene hasta las 20:00. El protocolo permite reanudar si pasan 30 min sin gotas, pero la organización ya ha advertido que no habrá partido después de las 23:00. Si la final se aplaza al domingo, Sinner perdería fuelle: mañana vuela a Mónaco para preparar el Masters de Montecarlo.
El italiano, pañuelo blanco enrollado en la muñeca, dialoga con su equipo. Lehecka, impasible, mastica un chicle mientras repasa un cuaderno de notas azul. La tensión está servida: o termina esta noche o la historia se retrasa. Y en el tenis moderno, 24 horas pueden cambiar el pulso de una muñeca y el rumbo de una temporada. Por ahora, el marcador dice 6-4 y la lluvia manda.
