Sutran despliega 1.511 operativos en carreteras: la cacería contra el transporte informal arranca antes de semana santa

Las carreteras del Perú ya respiran gasolina y tensión. A 72 horas del éxodo por Semana Santa, la Superintendencia de Transporte Terrestre (Sutran) ha puesto en marcha un despliegue que parece sacado de un guion de acción: 950 inspectores, 22 regiones, un centro de monitoreo en tiempo real y una misión clara: que ningún bus clandestino ni chofer sin licencia mueva un solo pasajero.

La trama oculta detrás de los números

En el norte, Piura, La Libertad y Lambayeque ya amanecieron con controles en cada curva. En el sur, Cusco y Puno parecen puestos de control militar. Pero lo que nadie cuenta es que detrás de cada cifra hay una historia de sobrevivientes: viajeros que alguna vez subieron a una van sin SOAT y terminaron en la cuneta. Por eso, esta vez, la Sutran no avisa. Los operativos son sorpresa, como los accidentes que pretenden evitar.

El plan “Viaje Seguro: Semana Santa 2026” incluye 1.511 intervenciones entre el 30 de marzo y el 6 de abril. El foco: terminales, paraderos y esa franja gris donde el transporte informal se disfraza de “amigo que da una vueltita”. La táctica es desmantelar la cadena antes de que se active: primero el chofer, luego el vehículo, después el dueño. Multa por multa. S/5.500 para el conductor, S/11.000 para el propietario. La cuenta se dispara si hay pasajeros a bordo: retención inmediata y depósito.

Lima y callao: la otra guerra

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Mientras el país mira hacia el sur y el norte, en la capital la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) ha convertido el peaje de Villa, San Bartolo y Ancón en verdaderos filtros de sangre. En las últimas semanas, 21 unidades cayeron: siete sin SOAT, nueve con choferes sin licencia, 13 con deudas que superan los S/940.000. Siete de esos vehículos tienen más de 30 años; podrían terminar su vida útil en un desguace. La lección: el pasaje barato sale caro cuando la ambulancia tiene que pagarlo.

Desde el Centro de Gestión y Monitoreo, una pantalla gigantesca repite el mapa del país en tiempo real. Cada punto rojo es un operativo en marcha. Allí, un inspector revisa frenos, otro revisa documentos, otro mira WhatsApp: los grupos de transportistas informales avisan de los controles con la misma rapidez que la Sutran los despliega. Es una partida de ajedrez donde el premio es volver a ver a tu familia el domingo de resurrección.

La cifra habla por sí sola: el año pasado, 68% de los accidentes de bus en carretera involucraron unidades sin autorización. Esta Semana Santa, la apuesta es bajar ese número a cero. El mensaje de la Sutran no admite réplica: “Subirse a un bus clandestino es jugar a la ruleta rusa con 40 pasajeros dentro del tambor”. El cierre no es una pregunta, es una afirmación: si el transporte informal sigue vivo es porque alguien todavía se sube. Esta vez, el inspector está antes que el accidente.