Tacna convierte el orégano en oro verde: us$ 25 millones que desconciertan al mercado
El orégano peruano acaba de batir su propio récord: US$ 25,7 millones en ventas externas durante 2025, la cifra más alta en cinco años y un salto del 37,4% respecto a 2024. Detrás de este número hay un secreto a voces que solo la región Tacna parece haber descifrado: cómo convertir una hierba mediterránea en el activo más rentable del sur del país.
Tacna se lo comió todo
Mientras otras regiones se pelean los restos, Tacna acaparó el 85,5% de las exportaciones. Su formula no es magia: climas desérticos que concentran aceites esenciales, cooperativas que secan al sol en vez de hornos y un puerto a 45 minutos que les permite llegar a Brasil en siete días. El resultado: US$ 22 millones que dejan a Arequipa, Lima y Callao pareciendo puestos de mercado.
Lo que nadie cuenta es que el orégano fresco y procesado se hundieron un 3,3% y un 35,5% respectivamente. La jugada, entonces, fue secar. El 99% del negocio se mueve en hojas quebradizas, olorosas y livianas: un cargamento que pesa toneladas pero vale su peso en dólares. En los almacenes de Tacna, el aire huele a pizza permanente y los obreros usan mascarillas para no marearse de tanto perfume.

Brasil paga, europa pujó
Brasil sigue siendo el fiel cliente: US$ 9 millones, casi el 35% del total. Pero la sorpresa llega de Europa. España subió un 56,2% y Alemania se disparó un 140,4%. La cocina mediterránea redescubrió lo que los peruanos daban por sentado: que nuestro orégano crece a 2.500 metros y carga más timol que el griego, un compuesto que los italianos pagan como si fuera orégano de cultivo.
La demanda ya no es solo gastronómica. Laboratorios alemanes lo compran para formulaciones naturales contra la tos; franceses lo destilan para perfumes de nicho. El orégano dejó de ser condimento para convertirse en materia prima de bienestar. Y Tacna, sin proponérselo, se convirtió en la farmacia del hemisferio sur.

La feria que viene a sellar el boom
El 16 y 17 de abril, la 'Expo Hierbas & Especias' convertirá al Centro de Convenciones Jorge Basadre en un bullicio de contratos. Productores que hasta ayer vendían en bolsas de 20 kilos ahora negocian contenedores. Habrá rueda de negocios, charlas sobre secado solar y hasta una cata de oréganos: hojas grandes de Junín versus pequeñas de Tacna, cada una con su nota de pimienta y su final de eucalipto.
El dato que callan los organizadores: los compradores extranjeros ya reservaron el 80% de los stands. Vienen con contratos en blanco y un mandato claro: llevarse todo lo que huela a monte y a mar. La feria será menos exposición que subasta silenciosa. Quien no tenga su nombre en la lista perderá el tren de la próxima cosecha.
En Tacna, mientras tanto, los productores ya no hablan de precio por kilo. Hablan de precio por punto de timol. Cada decimal que sube es un dólar más. Y la planta que antes crecía entre las rocas ahora se siembra en líneas perfectas, como si el desierto fuera un viñedo de aromas. El orégano peruano dejó de ser una hierba para ser un commodity de lujo. Y Tacna, sin bomberos ni playa, acaba de encontrar su mina de oro verde.