Taganrog se desangra: 60 drones ucranianos perforan el cielo ruso y dejan un muerto
Un hombre ha muerto y ocho personas han resultado heridas esta madrugada cuando más de sesenta drones ucranios atravesaron las defensas aéreas de Taganrog, en el sur de Rusia, y estallaron entre casas y colegios. La gobernadora de la región, Svetlana Kambúlova, lo ha confirmado en Telegram: ocho heridos, una mujer hospitalizada y una ciudad que aún huele a pólvora.
El ataque ha dejado 12 edificios de vivienda destrozados, 27 casas particulales con grietas que aún humean y los cristales de una escuela convertidos en astillas sobre los pupitres. Diez coches han quedado calcinados. Yuri Slusar, gobernador de Rostov del Don, lo ha definido con tres palabras: «gran tragedia regional».

El cielo se cerró en diez regiones
Mientras los servicios de emergencia apagaban incendios y evacuaban vecinos, la aviación civil rusa cerró los aeropuertos de Krasnodar, Volgogrado, Penza, Saratov y Ufá. El Ministerio de Defensa asegura haber derribado 102 drones en toda la noche, pero los fragmentos que no pudieron interceptar cayeron sobre seis distritos de Rostov.
En Samara, la planta química KuibishevAzot, clave para la producción de fertilizantes, también habría sido alcanzada, según la agencia ucrania Ukrinform. Moscú no confirma, pero los vecinos de Toliatti publican fotos de columnas de humo negro que aún no se disipan.
Taganrog, puerto estratégico en el mar de Azóv, lleva meses convertido en escudo logístico del ejército ruso. Cada explosión allí suena como un eco lejano del frente. Esta vez, el estruendo ha llegado hasta las cocinas de los civiles.
La guerra vuelve a demostrar que su latido más letal no siempre está en las trincheras: a veces se esconde en el zumbido de un dron que nadie logra detener a tiempo.