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Amodei lanza la bomba: la ia nos igualará en diez años y nadie está preparado

Dario Amodei ya no habla de décadas: habla de meses. El cerebro detrás de Anthropic, la empresa que compite de tú a tú con OpenAI, asegura que la inteligencia artificial alcanzará «cualquier tarea cognitiva que un humano pueda expresar con palabras o imágenes» antes de que termine la próxima legislatura. La frase suelta en la entrevista con Nikhil Kamath ha desatado la alarma entre los reguladores que aún no han logrado ponerle freno a TikTok.

La receta que lo cambia todo: datos, cómputo y una pizca de locura

Amodei describe la escalabilidad como si fuera un guiso: añades más ingredientes —datos, potencia de cálculo, parámetros— y la sopa se vuelve consciente. «En 2019 advertíamos saltos de rendimiento que parecían magia negra. Hoy ya redactan tesis, diagnostican cáncer y negocian contratos. Mañana gestionarán tu jubilación y decidirán si mereces un crédito», sentencia.

El biólogo convertido en gurú tecnológico abandonó la investigación sobre enfermedades raras cuando se dio cuenta de que el cerebro humano «se quedaba corto». «Las proteínas se doblan, pero los modelos lo hacen mejor», dice con la frialdad de quien ha visto cómo un algoritmo reescribe su propio código mientras él toma café.

Poder concentrado en cuatro teclados

Poder concentrado en cuatro teclados

Lo que más le quema es la «hipertrofia accidental» de OpenAI, Google y Meta. «Nos hemos regalado el control del clima a cuatro empresas que aún no pagan bien los impuestos», espeta. Para evitar que Anthropic termine siendo «otro monstruito», inventó el Long-Term Benefit Trust: una junta sin acciones ni dividendos que puede frenar al CEO si el modelo empieza a oler a dictadura.

El ejecutivo no se corta: «Regularemos cuando la IA decida quién vive y quién muere en un accidente de coche. Entonces será tarde.» Su propuesta: auditorías externas obligatorias, límites de cómputo por modelo y un impuesto a los chips que financie la reconversión laboral. «Si no, la brecha será tan brutal que los Estados terminarán rogando a las corporaciones que les presten algoritmos para contar votos.»

El tsunami laboral que nadie ve venir

El tsunami laboral que nadie ve venir

Amodei desoye los cantos de sirena de los «nuevos empleos». «Sí, surgirán profesiones que hoy no existen, pero en la mitad del tiempo que tardaron en aparecer los community managers.» Su consejo para los jóvenes: huyan de la mera digitación y abracen lo físico, lo emocional, lo regulatorio. «La IA no puede tocar un hombro, negociar con un alcalde ni inventar una excusa creíble cuando se rompe una tubería.»

La cifra habla por sí sola: el 70 % de los trabajos que existen hoy en sectores como logística, contabilidad y atención al cliente podrían desaparecer antes de que la generación Z cumpla cuarenta años. «No es un cambio de herramienta; es un cambio de especie», zanja.

El último farol: humanos que piensen como humanos

Frente al miedo a la obsolescencia, Amodei propone una rebelión sencilla: «Apaga el móvil, lee un libro de papel y discútelo en una terraza. Cada vez que eliges memorizar un poema antes que pedírselo a ChatGPT, estás votando por tu continuidad». El científico cierra con una profecía en voz baja: «La IA no nos va a sustituir porque sea más lista; nos va a sustituir porque nos daremos por vencidos sin intentar siquiera ser menos cómodos.»