Github copilot se hace con tu código: así puedes impedirlo antes del 24 de abril

El 24 de abril de 2026 GitHub activará la aspiradora. Tu código, tus comentarios, el nombre de cada archivo y hasta el lugar donde parpadea el cursor pasarán a formar parte del caldo de cultivo que alimenta a Copilot. No se trata de una amenencia lejana: la opción está marcada por defecto y millones de desarrolladores —gratuitos, Pro o Pro+— regalarán sus líneas a una inteligencia que, paradójicamente, puede sustituirles.

El truco está en desmarcar antes de que suene la campana

La empresa envió un correo discretísimo y colocó una alerta naranja en el panel. Bastan cinco clics para zafarse, pero el silencio se interpreta como consentimiento. Así se desactiva la casilla:

1. Entra en GitHub.com y abre tu foto de perfil (esquina superior derecha).
2. Elige “Settings” y, en el menú lateral, pulsa “Copilot”.
3. Baja hasta “Privacy” y cambia “Allow GitHub to use my data for AI model training” a “Disabled”.
4. Guarda. Listo: tu decisión queda congelada, aunque luego cambies de plan.

¿Ya lo hiciste antes? GitHub respeta la negativa histórica, pero conviene revisar: la compañía ha rehecho la interfaz y algunos usuarios encuentran la casilla activada de nuevo.

Lo que nadie cuenta es qué exactamente se lleva la ia

Lo que nadie cuenta es qué exactamente se lleva la ia

No solo el código que aceptas: también los prompts que escribes y borras, los nombres de carpetas, la secuencia de tus deshacer, los comentarios sarcásticos que dejas para tu “yo del futuro”. Todo sirve para enseñar al modelo a predecir el siguiente carácter, la siguiente función, la siguiente vulnerabilidad.

La lógica es implacable: cuanta más sangre fresca, mejor cirujano. A cambio, el programador recibe autocompletados más listos y alguna sugerencia que evita un bug. Pero el precio es entrenar al competidor que mañana podrá escribir ese mismo script en segundos.

La excepción que confirma la regla: quien paga, que no enseña

La excepción que confirma la regla: quien paga, que no enseña

Si tu empresa contrata Copilot Business o Enterprise, tus repositorios quedan fuera del saco. Microsoft no los toca. La razón no es ética: los abogados de las grandes cuentas exigen contratos donde la propiedad intelectual se custodia bajo llave. La moraleja: la privacidad se compra; la exposición es gratis.

Para el desarrollador freelance o el estudiante que codea en su habitación, la ecuación se tuerce: su trabajo alimenta una máquina que luego venderá sus propias herramientas de productividad a un precio que él probablemente no podrá pagar.

Una comunidad que ya factura en código y paga en datos

GitHub insiste en que la mejora será colectiva: modelos más precisos, menos falsos positivos, sugerencias que ahorran horas. Pero la comunidad open source, históricamente generosa, empieza a mirar con lupa el regalo. Algunos proyectos han añadido cláusulas de licencia que explícitamente prohíen el entrenamiento con sus archivos; otros consideran migrar a plataformas menores donde el algoritmo no escucha.

La ironía es dolorosa: el programador que enseña a la IA se convierte en profesor voluntario de su propio obsolecimiento. El 24 de abril está a la vuelta de la esquina. Desmarcar o no desmarcar: esa es la única pregunta que el calendario responderá por ti si no lo haces tú antes.