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Padres colombianos: más pantallas, menos control. ¿un riesgo real?

La aparente contradicción resuena en los hogares colombianos: el 53% de los padres ha flexibilizado las reglas sobre el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas, pese a que casi la mitad (43%) manifiesta temor por los peligros que acechan en el universo digital. Un nuevo estudio revela una desconexión preocupante entre la preocupación y la acción, un dilema que se agudiza en una era donde la tecnología es indispensable para la educación y el entretenimiento de los más jóvenes.

La normalización de la conectividad: ¿a qué costo?

El informe de Kaspersky, liderado por Carolina Mojica, arroja luz sobre esta paradoja. “En colombia estamos viendo una contradicción clara: aunque muchos padres reconocen los riesgos digitales, en la práctica han relajado las reglas porque las pantallas ya son parte integral de la vida diaria, desde el estudio hasta el entretenimiento”, explica Mojica. La pregunta que surge es inevitable: ¿Estamos sacrificando la seguridad de nuestros hijos en el altar de la conveniencia?

La realidad es que la supervisión activa de los menores en línea se mantiene en niveles alarmantemente bajos. Pocos padres revisan periódicamente los dispositivos de sus hijos o establecen límites concretos sobre horarios, ubicaciones y actividades permitidas. La adopción de herramientas de control parental avanzadas, a pesar del aumento de incidentes relacionados con la privacidad y la seguridad, sigue siendo marginal.

La clave, según los expertos, no reside en prohibir la tecnología, sino en domesticarla. Fijar horarios claros, delimitar áreas de navegación a espacios comunes, evitar el uso sin supervisión nocturna y, fundamentalmente, conversar abiertamente sobre los riesgos digitales –perfiles falsos, contacto con desconocidos– son medidas cruciales. Revisar las aplicaciones instaladas y los permisos activos, eliminando lo innecesario, es otro paso fundamental.

Más allá del control parental: la seguridad en el hogar

Más allá del control parental: la seguridad en el hogar

Pero la protección no se limita a la configuración del dispositivo. La amenaza digital se extiende más allá de las aplicaciones y los navegadores, infiltrándose en la propia infraestructura del hogar. Ahí es donde entran en juego los routers domésticos con inteligencia de seguridad integrada. Estos dispositivos, equipados con tecnologías de cifrado y sistemas de detección de amenazas en tiempo real, actúan como una barrera adicional para proteger a los más vulnerables.

Huawei, por ejemplo, ha lanzado routers con tecnología HomeSec, capaz de distinguir entre un error de usuario y una acción potencialmente peligrosa, restringiendo accesos no autorizados en cuestión de minutos. La gestión de la seguridad se simplifica a través de la aplicación AI Life, permitiendo a las familias verificar el estado de la conexión y ajustar las configuraciones sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados. Es una apuesta por automatizar la protección, reduciendo la brecha entre la preocupación parental y la seguridad activa.

La cifra habla por sí sola: el 43% de los padres colombianos teme por la seguridad digital de sus hijos. La normalización del uso de dispositivos ha venido acompañada de una desprotección frente a los riesgos cotidianos en línea. La relajación de normas tiende a coincidir con menor supervisión activa, creando un caldo de cultivo para vulnerabilidades. Ante este panorama, la solución no es el pánico, sino la acción consciente y proactiva. En definitiva, la seguridad digital de nuestros hijos es una responsabilidad compartida, que exige una inversión continua en conocimiento y herramientas.