Samsung trifold: el teléfono de 10 pulgadas que no llegó a masa
Samsung apostó fuerte por el futuro de la telefonía con el Galaxy Z TriFold, un dispositivo capaz de desplegarse en una pantalla de 10 pulgadas. Pero la historia, lejos de ser un éxito rotundo, se ha convertido en un curioso ejemplo de innovación experimental con escasas posibilidades de replicación.
El fin prematuro en corea del sur
La empresa surcoreana, epicentro de su propia Tecnología, sorprendió al dejar de vender el TriFold en su mercado natal, anunciando que la primera edición limitada quedaría sin reposición. The Wall Street Journal apunta a que ni siquiera se contempla una segunda generación, transformando al TriFold en un objeto de coleccionista, más cercano a una pieza de museo tecnológico que a un producto para el consumidor medio. Un ejecutivo de Samsung lo definió, sin tapar su decepción, como un dispositivo “de edición especial para los fans más acérrimos”, una frase que contrasta con la expectativa inicial de un cambio radical en la forma en que interactuamos con nuestros teléfonos.

Una producción limitada, ventas de iphone en una hora
La magnitud de la apuesta, o quizás de la quimera, se refleja en las cifras de producción: apenas 30.000 unidades. Para ponerlo en perspectiva, esa es la cantidad de iPhones que Apple vende en apenas una hora, según analistas. La disparidad es abismal, y un claro indicativo del fracaso en la transición de prototipo a producto escalable.

Ingeniería sofisticada, precio desorbitado
El TriFold no es un simple aumento de tamaño. Su diseño de doble bisagra, la batería de mayor capacidad y los chips de memoria adicionales –necesarios para soportar la multitarea con tres aplicaciones a la vez, simulando la experiencia de un iPhone 17 Pro— representan un logro de ingeniería considerable. Pero todo tiene un precio, y en este caso, el coste es prohibitivo: 2.899 dólares en Estados Unidos, una cifra que supera incluso la de muchos portátiles de alta gama, incluyendo un MacBook Pro de 16 pulgadas. Liz Lee, de Counterpoint, lo ha dejado claro: Samsung está vendiendo el TriFold con márgenes de beneficio prácticamente nulos, confirmando su naturaleza de experimento costoso.
Apple observa, pero no imita (por ahora)
Mientras Samsung se enfrenta a este revés, Apple se prepara para lanzar su propio dispositivo plegable. Aunque la expectativa es alta, los analistas descartan que el modelo de Apple se acerque al tamaño extremo del TriFold. La cuota de mercado de los teléfonos plegables es todavía marginal –solo el 1,5% de las ventas totales en 2025—, lo que demuestra que el camino hacia la telefonía gigante es aún incierto. La decisión de Samsung, en última instancia, sirve como un recordatorio: la innovación no siempre se traduce en éxito comercial, y a veces, la ingeniería avanzada no es suficiente para convencer al consumidor.
La pregunta ya no es si los teléfonos pueden ser más grandes, sino si realmente es lo que queremos. La apuesta de Samsung, con su TriFold de edición limitada, ha puesto ese debate sobre la mesa, dejando claro que el futuro de la telefonía podría ser más diverso de lo que inicialmente preveíamos.