Sony frena la venta de tarjetas en japón y el mundo se queda sin memoria

Tokio ha dicho basta. Sony ha cortado de cuajo los pedidos de tarjetas CFexpress y SD en su propio país sin fijar fecha de regreso. El motivo: la memoria NAND se ha convertido en oro líquido y la inteligencia artificial se la traga todo.

Una decisión que nadie esperaba en plena temporada de bodas y mundial de fútbol

Los fotógrafos de agencias, los videógrafos de eventos y los youtubers de tecnología llevan dos semanas refrescando la web de Sony sin obtener respuesta. La compañía nipona no ha optado por la subida de precios ni por los plazos eternos; directamente ha cerrado el grifo. La medida afecta a modelos tan cotidianos como la SF-G series o la Tough CFe-A 160 GB, tarjetas que hasta ahora se repartían como caramelos en los mostradores de Yodobashi Camera.

La escasez no es un rumor de foros. La producción total de wafers NAND del planeta creció solo un 3 % en 2024 mientras la demanda de datacenters se disparó un 47 %. El resultado: unidades que antes costaban 180 euros ya se cotizan a 290 en el mercado paralelo de Akihabara. Y eso cuando hay stock.

El síndrome western digital: discos duros agotados hasta 2026

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El golpe de Sony no es un incidente aislado. En San José, California, Western Digital acaba de informar a sus distribuidores que toda la producción de HDD para 2026 está vendida. Ni un solo terabyte libre. Los contratos se firmaron entre agosto y octubre, justo cuando OpenAI y Meta decidieron duplicar sus granjas de almacenamiento para alimentar modelos de lenguaje que consumen más texto que toda la Biblioteca de Alejandría.

La consecuencia es un efecto dominó que llega hasta el escritorio doméstico. El usuario que quiera ampliar su NAS casero de 4 bayas se encontrará con precios un 60 % superiores al año pasado. Y si opta por SSD, la factura se duplica. La memoria ha dejado de ser un commodity para convertirse en un activo estratégico.

El cuarto oscuro de la geopolítica

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Detrás de la escasez hay una pugna silenciosa entre Washington y Pekín. Las restricciones de exportación de equipos EUV a China han obligado a Yangtze Memory a ralentizar su transición a nodos de 200 capas. Simultáneamente, el Tesoro estadounidense bloquea nuevas inversiones en plantas de memoria en Xi’an. El resultado: una línea de montaje que ya no puede absorber el crecimiento natural del mercado.

Tokio lo sabe y anticipa el desastre. Al congelar pedidos ahora, Sony protege a sus partners locales de una oleada de cancelaciones futuras. Es una jugada de póker que revela cuán frágil se vuelve la cadena de suministro cuando los gigantes del software deciden almacenar cada conversación, cada imagen, cada prompt.

La lección es clara: la próxima vez que guardes un archivo en la nube, recuerda que tu foto de vacaciones compite por el mismo wafer que entrena al algoritmo que escribirá tu próximo guion. Y por ahora, el algoritmo está ganando.