Tim cook pide que dejes su iphone en casa y salgas a tocar árboles

El hombre que vende más teléfonos por segundo que nadie en la Tierra acaba de decirle a sus clientes que apaguen el maldito aparato. Tim Cook, CEO de Apple, rompió la coreografía corporativa en plena entrevista en Good Morning America: «No quiero que la gente los use demasiado. Miren menos la pantalla y más los ojos de los demás». La frase suena a anatema cuando quien la pronuncia dirige la compañía que factura 200 000 millones al año por hacer precisamente lo contrario.

El consejo llega cargado de ironía: Apple fue la que convirtió la calle en un ejército de cabezas gachas. Ahora su máximo responsable pide recuperar el cuello derecho y mirar el cielo. La jugada no es filantrópica; es supervivencia. Los estudios que Apple misma financía llevan años alertando de que pasar ocho horas diarias frente a una pantalla altera la química del cerebro adolescente y duplica la ansiedad social. Cook lo sabe. Por eso, antes que le endosen la etiqueta de Big Tech depredadora, prefiere parecer el primer sherpa que guía la bajada del Everest digital.

El fundador que vetó su propia creación

La contradicción heredó ADN. Steve Jobs, padre del iPhone, prohibió el iPad en su casa y regañó a los padres que usaban la tableta como niñera. En la cena familiar de los Jobs no había pantallas; solo libros y álgebra. Su biógrafo, Walter Isaacson, recuerda que el propio magnate retrasó el móvil de sus hijos hasta los 12 años. «Quiero que conozcan primero el sabor de la hierba, no el píxel», llegó a decirle a su mujer. La máxima que gobernó Palo Alto era simple: inventa el futuro, pero no lo instales en el dormitorio de tus críos.

Cook ha heredado el manual, pero añade un ingrediente nuevo: el miedo a la regulación. Bruselas y Washington preparan leyes que castigarán a las plataformas que no incorporen límites de uso. Anticiparse al látigo legislativo es más barato que pagar luego los multazos. De ahí las funciones «Tiempo de uso» y «Bienestar digital» que Apple ya integró en iOS hace cinco años. El truco: venderte un candado y después venderte la llave.

La factura que no sale en la caja

La factura que no sale en la caja

La mitad de los adolescentes admite despertarse de noche para chequear notificaciones. La tasa de miopía se ha duplicado desde 2010. Las clínicas de desintoxicación digital en California tienen lista de espera. El negocio redondo —vender un aparato indispensable que te enferma y luego venderte la app que te cura— empieza a hacer aguas. Por eso Cook avisa: «Sal y disfrútalo en la naturaleza». Traducción: si te quedas en casa enganchado, acabaremos pagando juicios colectivos.

La jugada tiene precedente. En 1950 los jefes del tabaco estadounidense juraron que fumaba «más de la cuenta» mientras compraban hospitales. Setenta años después, las farmacéuticas que fabrican opioides financían clínicas de desintoxicación. La industria tech ha aprendido la lección: primero niega el daño, luego asume la culpa y finalmente monetiza la cura. Cook solo ha adelantado el calendario.

El mensaje, empero, sigue siendo demoledor. El hombre que puede predecir cuánto ganará Apple en 2025 hasta el décimo decimal pide que apagues su producto estrella. La próxima vez que desbloquees el iPhone, la pantalla debería mostrar una advertencia parecida a la de los paquetes de tabaco: «Este dispositivo puede alejarte de la vida real». Cook ya lo ha dicho en televisión nacional. Ahora le toca a la calle decidir si le cree o le compra el último modelo. Las ventas del iPhone 15, a la vuelta de la esquina, serán la respuesta.