Thiago borbas regresa al césped y oviedo respira: el uruguayo puede salvar al colista

Thiago Borbas pisó ayer el césped de El Requexón con la misma ilusión de un niño que vuelve al patio después de la bronca. Casi un mes después de su lesión, el uruguayo volvió a calentar junto a sus compañeros y el Real Oviedo, colista a ocho puntos de la salvación, recupera a su fichaje estrella del invierno justo cuando el reloj aprieta.

Lo que nadie cuenta es que Borbas se había convertido en el chivo expiatorio perfecto: llegó para marcar goles y se lesionó tras dos partidos sin brillo. Ahora, con el Sevilla a la vuelta de la esquina (domingo, 18:30 h), su regreso llega como un chute de adrenalina a un vestuario que huele a desesperación.

Ovie ejaria, otro fantasma que vuelve a tener cuerpo

Mientras Borbas retomaba la dinámica grupal, Ovie Ejaria completó su segunda sesión consecutiva sin tobillera. El inglés no juega un minuto oficial desde diciembre y su última aparición, ante el Espanyol, duró lo que un suspiro: 17 minutos antes de que los isquiotibiales le dijeran basta. Guillermo Almada lo observó desde la banda con la calculadora mental en marcha: ¿arriesgar 60 minutos de Ejaria o conservarle para la travesía de abril?

La cifra habla por sí sola: sin los dos, el Oviedo ha anotado dos goles en seis jornadas. Con ellos, sumó siete en los anteriores cinco. La estadística es brutal y el cuerpo técnico lo sabe.

El calvario de los internacionales: cinco aviones y un partido en juego

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Pero hay un detalle que enturbia el regreso: cinco futbolistas azules están aún en la maleta. Nico Fonseca y Fede Viñas disputan esta noche un amistoso contra Argelia en Montevideo; Kwasi Sibo se juega la piel con Ghana en Maguncia; Hassan viaja a Cornellá para enfrentarse a España; y Rahim vive su particular drama con Níger en Lomé. Todos regresan entre miércoles y jueves, con las piernas cargadas de kilómetros y la cabeza llena de avisos de WhatsApp de sus familias.

El cuerpo médico ya ha avisado: cualquier síntoma de fatiga será sinónimo de descarte. Almada no quiere repetir la pesadilla de diciembre, cuando forzó a Kiki Baró tras un parón africano y acabó con un desgarro que costó dos meses.

El carlos tartiere, último espejismo de la permanencia

El estadio abre este viernes para un entrenamiento a puerta cerrada. Será la última prueba de fuego antes del domingo, cuando 20.000 gargantas intentarán arrancar un milagro que nadie da por posible. El Oviedo necesita ganar los nueve partidos que restan para llegar a los 41 puntes que, históricamente, dan la permanencia. La quimera es matemática, pero el vestuario prefiere creer en la otra historia: la de un uruguayo que regresa y un inglés que resucita.

La lógica dicta que el descenso es inevitable. El fútbol, esa mentira colectiva que tanto nos gusta, dicta que todavía queda una bala en la recámara. Thiago Borbas, con sus 22 años y su rodilla recién estrenada, carga el rifle.