Tos ferina azota loreto: helicópteros y brigadas en apresurada respuesta
La tos ferina, esa enfermedad respiratoria que creíamos controlada, ha resurgido con fuerza en la región de Loreto, Perú, desatando una emergencia sanitaria que exige una respuesta inmediata y contundente. La situación, especialmente grave en comunidades remotas como Achu, ha movilizado a la Fuerza Aérea del Perú y al Ministerio de Salud en una carrera contra el tiempo para frenar su propagación.
El acceso difícil, un desafío constante
Achu, un enclave de difícil acceso donde los servicios sanitarios son prácticamente inexistentes, se ha convertido en el epicentro de este brote. La Fuerza Aérea ha desplegado un helicóptero MI-8MTV para transportar brigadas médicas, epidemiólogos y voluntarios, sorteando la densa selva y las precarias condiciones de infraestructura. Pero el transporte es solo una parte de la solución. La realidad en el terreno es dura: camillas improvisadas, herramientas rudimentarias y una escasez de recursos que dificultan la atención a los enfermos, sobre todo a los niños.
La evacuación de pacientes, muchos de ellos menores de un año, hacia centros de salud equipados se ha convertido en una prioridad absoluta. Cada traslado es una oportunidad para evitar complicaciones graves y asegurar la continuidad del tratamiento, en un contexto donde cada minuto cuenta.

S/200,000 para contener la emergencia
El Ministerio de Salud ha destinado S/200,000 para reforzar las acciones de vigilancia, proporcionar medicamentos y sostener a brigadas médicas que recorren las comunidades del Alto Chambira, Patuyacu y Pucayacu. Tres equipos multidisciplinarios, integrados por médicos, enfermeros, obstetras, odontólogos, epidemiólogos y farmacéuticos, trabajan incansablemente en la detección, diagnóstico, vacunación y seguimiento de los casos. La cobertura de vacunación, especialmente en niños y gestantes, se ha convertido en la piedra angular de la estrategia para controlar la propagación de la enfermedad.
Lo que nadie cuenta es la vulnerabilidad de estas comunidades, donde la falta de acceso a la información y la precariedad de las condiciones de vida exponen a la población a riesgos innecesarios.

Un aumento alarmante de casos
La tos ferina, también conocida como “tos convulsiva” o “tos de los 100 días”, ha experimentado un repunte preocupante en el país. Si en 2024 se registraron 251 casos, en lo que va de 2025 ya se han reportado 293, lo que evidencia una tendencia al alza. Loreto y Cusco son las regiones más afectadas, pero la enfermedad amenaza con extenderse a otras áreas del territorio nacional.
Especialistas del sector salud vinculan este incremento a la baja cobertura de vacunación y a la mayor susceptibilidad de la población tras los años marcados por la pandemia. La enfermedad, especialmente peligrosa en niños pequeños, puede desencadenar complicaciones graves como neumonía, convulsiones y problemas neurológicos.
Prevención: la clave para evitar el contagio
La vacunación sigue siendo la principal herramienta para prevenir la tos ferina. Según las recomendaciones oficiales, los niños deben recibir la vacuna pentavalente a los 2, 4 y 6 meses de edad, y posteriormente recibir refuerzos con la vacuna DPT. Las gestantes, por su parte, deben recibir la vacuna Tdap entre las 20 y 36 semanas de embarazo para proteger a sus bebés en los primeros meses de vida.
Pero la prevención no se limita a la vacunación. Es fundamental acudrir al centro de salud ante la aparición de síntomas respiratorios, evitar el contacto cercano con personas enfermas y seguir las indicaciones del personal médico. La vigilancia constante y la promoción de información clara y accesible a la población son esenciales para detectar nuevos casos de manera temprana y actuar con rapidez.
En Loreto, la combinación de atención médica de emergencia, despliegue de brigadas especializadas y una estrategia de vacunación intensiva representa la mejor esperanza para contener este brote y proteger a las comunidades más vulnerables. El despliegue de helicópteros no es solo una muestra de capacidad logística, sino una declaración de compromiso con la salud de los peruanos, especialmente aquellos que viven en los rincones más remotos del país: la salud no entiende de distancias, ni de selvas impenetrables.