Tottenham despide a tudor tras 44 días y una victoria que ya no sirve
El Tottenham acaba de consumar el divorcio más rápido de la Premier: Igor Tudor abandona el club 44 días después de aterrizar. La directiva lo comunicó este domingo, cuando apenas había tenido tiempo de memorizar los nombres de los utilleros. Siete partidos, una única victoria (y de manual: 2-1 al Atlético de Madrid en Champions) y la certeza de que el vestuario ya no le seguía. El experimento croata se ha hundido antes de flotar.
De frank a tudor, de tudor a quién: la ruleta del tottenham
La secuencia es un guion de suspense mal escrito. El 16 de febrero, Thomas Frank caía tras una racha de ocho jornadas sin ganar. El club, colgado del descenso, apostó por Tudor, teórico especialista en milagros exprés. El contrato: hasta junio, con opción de ampliar si lograba la permanencia. El croata desembarcó prometiendo «fútbol vertical y alma», pero lo que encontró fue un vestuario fracturado y una afición que ya silbaba al minuto 20.
Los números son tan brutales como breves: seis derrotas, dos goles a favor fuera de casa y la peor racha de posesión de los últimos 30 años. La directiva, reunida a puerta cerrada el sábado tras caer 3-0 en Brighton, decidió no esperar al final de liga. El comunicado oficial habla de «cambio de rumbo inmediato», pero lo que nadie firma es la factura: dos meses de sueldo, una indemnización estimada en 3 millones de libras y la imagen de un club que ha pasado por cuatro entrenadores en 18 meses.

¿Quién se sube ahora al barco que se hunde?
El nombre que suena con más fuerza es Graham Potter, desempleado desde que abandonó Chelsea. La otra opción, Ryan Mason, tercer entrenador interino en los últimos cinco años, conoce el chiringuito de memoria. Sea quien sea, hereda una plantilla rota: Son ha perdido la puntería, Romero acumula tarjetas como si fueran sellos y el portero Vicario luce la cara de quien sabe que la temporada puede terminar en Championship.
El calendario no perdona: en las próximas cuatro jornadas el Tottenham visita a City y recibe a Liverpool. La zona de descenso está a cuatro puntos. El club, valorado en 2 000 millones, juega ahora su partido más importante fuera del césped: convencer a un técnico de prestigio de que este barco aún puede navegar sin hundirse. La historia del Tottenham vuelve a empezar, otra vez, desde cero.