Tres cuerdos, bolsas en la cabeza y un toyota volcado: el monte del aguacate ya huele a venganza

El llamado al 911 hablaba de un simple vuelco. Lo que encontraron los primeros policías en la loma de Desmonte, San Mateo, fue una escena de tajo: tres hombres atados con cinta negra, bolsas plásticas ceñidas al cráneo y un Toyota Hilux gris echado de lado como si la montaña hubiera escupido la muerte.

El OIJ ni siquiera se molestó en etiquetarlo «accidente». En menos de una hora la hipótesis oficial era triple homicidio y la zona quedó cercada con cintas amarillas que ondeaban al viento del Valle Central. El dueño de la finca, que fue quien guio a los uniformados tras la alerta, aún tartamudea cuando intenta describir cómo las sabanas del terreno parecían absorber la sangre.

Identidades al vapor: uno solo tiene apellido

La morgue confirmó lo que la escena gritaba: los tres habían muerto antes de que el vehículo perdiera el equilibrio. Ningún disparo ni puñalada fue visible a simple vista; los forenses guardan silencio mientras el corte de autopsia habla por ellos. Solo trascendió que uno responde —por ahora— al apellido Castro y contaba 46 años. El rumor de las gradas asegura que entre los cadáveres estaría el presidente del Municipal Puntarenas, equipo de la Liga Nacional de Fútbol Aficionado; el club publicó un escueto «descanse en paz» en su página de Facebook, pero la policía aún no firma la cruz.

El Hilux fue llevado en una grúa hasta el Depósito de Evidencias del OIJ. Allí los peritos desarman cada tornillo: buscan huellas, ADN, rastros de pólvora o, tal vez, una nota que explique por qué alguien decidió que aquella madrugada San Mateo necesitaba tres féretros improvisados.

El monte que ya nadie atraviesa de noche

El monte que ya nadie atraviesa de noche

Desmonte era un paraje de ganado y cafetales donde los ciclistas entrenaban los fines de semana. Hoy los ciclistas se hacen el largo hasta Palmares para evitar el cruce del aguacate. Los vecinos aseguran que desde el sábado el viento huele a plástico quemado y que los perros ladran a las horas en que antes dormían.

La Fuerza Pública blindó la carretera 727 con patrullas 24/7; la presencia policial no aplaca la pregunta que quema: ¿fue ajuste de cuentas entre agrupaciones que prestan «servicios» en la ruta 27? ¿una deuda de narcos que se fugó de la zona portuaria? El OIJ tiene abiertas otras tres carpetas de múltiples homicidios este año; todas coinciden en un patrón: vehículos abandonados, cuerpos atados y silencio absoluto de testigos.

Mientras tanto, la loma del aguacate sigue verde y húmeda. En su falda, una fosa provisional recibe el nombre de los que aún no tienen nombre. Y el Toyota sigue bajo candado, como un grito que nadie se atreve a traducir.